Translate

Etiquetas


jueves, 12 de abril de 2012

ANÁLISIS DEL PROYECTO DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO DE 2012 PARA ESPAÑA



En esta entrada, vamos a hacer un paréntesis en el análisis que estábamos realizando de la situación actual de la economía de Estados Unidos y vamos a detenernos en dar un repaso a los rasgos principales de las previsiones presupuestarias para España en el actual ejercicio.

El pasado 30 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2012 (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/30/espana/1333105409.html y http://www.libertaddigital.com/documentos/presentacion-de-los-presupuestos-generales-del-estado-de-2012-41912565.html) y el 3 de abril se produjo su entrada en el Congreso de los Diputados, acto que sirvió para que el Ministerio de Hacienda, Cristóbal Montoro, diera todos los detalles sobre el mismo y obtuviéramos toda la información sobre su contenido (http://estaticos.elmundo.es/documentos/2012/04/Presupuestos.pdf).

A pesar de que el proyecto prevé un recorte del déficit de 27.300 millones de euros, la reacción de los mercados fue de desconfianza, de modo que el 3 de abril el IBEX cayó un 2,7% ese mismo 3 de abril (http://www.cotizalia.com/noticias/2012/04/03/el-ibex-resta-y-sigue-marca-un-nuevo-minimo-anual-en-78245-puntos-tras-caer-un-27-470/) y otro 2% el 4 de abril (http://www.cotizalia.com/noticias/2012/04/04/el-ibex-se-hunde-un-2-hasta-los-7660-su-nivel-mas-bajo-desde-septiembre-475/), pasando de 8.042 a 7.660,7 en sólo dos días. Asimismo, el jueves 5 de abril la prima de riesgo (es decir, la diferencia entre el tipo de interés del bono español y el bono alemán a 10 años) superó los 400 puntos por primera vez desde diciembre (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/05/economia/1333585553.html). Para rematar las reacciones negativas, el día 6 de abril los principales bancos mundiales (Goldman Sachs, JP Morgan, HSBC, UBS) opinaban que España estaba próxima a una situación de rescate (http://www.libremercado.com/2012-04-06/la-gran-banca-internacional-avanza-el-rescate-de-espana-1276455048/). La situación de pánico que empezaba a vislumbrarse provocó que el Gobierno anunciara el 9 de abril un recorte de 10.000 millones de euros (no previsto en el proyecto de Presupuestos aprobado tan sólo diez días antes), que iba a afectar a las áreas de Sanidad -7.000 millones- y Educación -3.000 millones- (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/09/espana/1334000045.html).

Antes de entrar en detalles, convendría preguntarse por qué los inversores y los analistas han tenido reacciones tan negativas frente al proyecto presupuestario. Creo que hay una razón sencilla de explicar.

Imaginemos que una familia ve reducidos sus ingresos, por cualquier motivo, en un 20%. En consecuencia, decide bajar su nivel de gastos. Para ello, se propone recortar en un 20% la cuantía destinada a todas y cada una de sus partidas (alimentación, luz, gas, agua, gasolina, teléfono, guardería, impuestos, cuotas de préstamo, cuotas de la comunidad de propietarios, televisión de pago, comidas fuera de casa, cuotas del gimnasio…). ¿Creen ustedes que la decisión sería eficaz? La respuesta es que NO. ¿Por qué? Porque hay partidas que no podrían recortarse en un 20%. Pensemos en las cuotas de préstamo: vienen dadas por las condiciones en que se firmó la operación, por lo que dichos pagos no se van a poder reducir. Pensemos en las cuotas que se pagan a la comunidad de propietarios: las mismas vienen determinadas por lo fijado en el momento de constitución de la comunidad y en decisiones posteriores adoptadas por los órganos de gobierno. Otros muchos pagos vienen determinados por los precios que fijan las empresas que prestan los servicios correspondientes. Ello ya supone que el resto de partidas sobre las que sí se puede actuar va a tener que reducirse en una cuantía superior al 20%. De hecho, lo primero que esta hipotética familia tendría que decidir sería qué partidas se eliminan completamente. Es decir, habrá gastos que tendrán que reducirse en un 100% (a lo mejor, los correspondientes a televisión de pago, gimnasio, comidas fuera de casa…). Otros, tendrán que optimizarse (controlando el consumo de agua, controlando el consumo eléctrico, de gas, y teléfono y eligiendo para estos servicios las compañías que ofrecen mejores tarifas…). Pero si, frente a esta argumentación, esta familia nos dijera que piensa que con su planteamiento inicial de reducción lineal del gasto en cada una de las partidas va a tener éxito, nosotros llegaríamos a la conclusión de que va a fracasar inevitablemente.

Con el proyecto de Presupuestos presentado, sucede algo similar.

En gran medida, la filosofía que lo guía es la de efectuar recortes en las partidas de todos los ministerios, pero eliminando el menor número posible de ellas. Es decir, más o menos,  como el ejemplo de la familia que hemos citado antes. En anteriores entradas de este blog, ya habíamos comentado que lo correcto sería emprender la tarea de diseñar un Presupuesto Base Cero, de forma que se fijaran prioridades, se evaluaran todos los programas de gasto de la Administración y, con la determinación y fijación de objetivos claros para cada programa, se mantuvieran aquellos que atendieran a las funciones consideradas prioritarias y se eliminaran los demás (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/05/remedios-para-una-crisis-i-el-gasto.html). Esto no se ha hecho (cabría decir, más concretamente, que no se ha hecho en áreas sensibles donde podía surgir una oposición más fuerte; sin embargo, en áreas como el Ministerio de Defensa, en las que los recortes generan menos críticas, sí se ha emprendido una labor como la descrita: http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/073916/el-plan-de-recorte-de-defensa-todos-los-detalles-del-documento-confidencial-elaborado-por-el-ministerio). El Gobierno podría alegar que, debido a las elecciones del 20 de noviembre y a la necesidad urgente de elaborar el presupuesto para el año en curso, no se podía emprender un proceso de estas características o similares. Sin embargo, tampoco se ha dicho en ningún momento que vaya a realizarse para los presupuestos de 2013. Y, claro está, surgen los motivos de desconfianza. A pesar del apoyo dado por la Unión Europea (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/30/economia/1333129995.html), no se cree que España logre reducir el déficit y, en consecuencia, frenar el crecimiento de su deuda pública. Se empieza a temer que esta última alcance un nivel insostenible y, por tanto, nadie quiere títulos emitidos por el Tesoro español, no vaya a ser que los mismos acaben teniendo problemas para ser reembolsados. Sólo se aceptan estos títulos si se obtienen mayores tipos de intereses. Y de ahí proviene la subida de la prima de riesgo que estamos experimentando durante estos días.

Pero, ¿hasta qué punto se confirma o no esta primera impresión cuando profundizamos en las cifras del proyecto? A ello nos vamos a dedicar en los próximos párrafos.

Para empezar, los Presupuestos están elaborados en función del cuadro macroeconómico que reproducimos a continuación:






Como se puede observar, para 2012 se prevé un decrecimiento del PIB en términos reales del 1,7%, con una caída del empleo total de un 3,7% (lo que provocaría una subida de la tasa de paro del 24,3% sobre la población activa, de forma que el número de parados llegaría a los 5,6 millones). El cuadro macroeconómico anticipa una caída del consumo del 3,1%, una caída de la inversión del 8,8% y una contribución de 2,7 puntos del sector exterior al PIB (generada por un aumento de las exportaciones del 3,5% y una caída de las importaciones del 5,1%).

Este débil comportamiento de la economía provoca que no se espere un aumento de la recaudación con la actual estructura impositiva (más bien, al contrario), de forma que, desde el punto de vista de los INGRESOS, se adoptan las siguientes medidas:


1.- Medidas para aumentar la recaudación proveniente del Impuesto de Sociedades (IS):

* De carácter temporal:
- Limitación de la deducibilidad del Fondo de Comercio (que pasa del 5% al 1% del importe con que haya sido contabilizado dicho Fondo).
- Reducción del límite máximo de aplicación de deducciones (que pasa del 35% al 25% de la cuota íntegra del impuesto) siendo, en todo caso, deducible un millón de euros, de forma que esta medida está claramente destinada a aumentar la recaudación proveniente de grandes empresas
- Introducción de un límite mínimo para el cálculo del pago fraccionado.- Se establece un pago fraccionado mínimo para aquellas empresas con un resultado contable mayor a 20 millones de euros. Con carácter general, dicho pago fraccionado será del 8%  del resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias. Esta medida está prevista sólo para 2012 y 2013.

* De carácter indefinido.
- Limitación deducibilidad de gastos financieros (30% del beneficio operativo, es decir, del EBITDA –Resultado antes de Intereses, Impuestos, Provisiones y Amortizaciones-).
- Eliminación de la libertad de amortización, aunque se mantiene para las PYMES, vinculada a la creación de empleo.


2.- Aumento de los impuestos sobre el tabaco.- Se modifica la tributación de los cigarrillos, reduciendo el tipo proporcional y aumentando el específico.


3.- Aumento de la recaudación por tasas judiciales, de forma que se impondrán pagos en reclamaciones por la vía civil o contenciosa, quedando exentas las de orden penal y pagándose sólo en segunda instancia las correspondientes a las de orden laboral.

4.- Aprobación de una amnistía fiscal.- Se aprueba un denominado “Programa especial de regularización de activos ocultos”. Aquellas personas físicas que, antes del 30 de noviembre de 2012, declaren activos no declarados previamente a la Hacienda Pública (y que no estén inmersas en procedimientos judiciales o administrativos por incumplimiento de las obligaciones tributarias), quedarán libres de sanciones, siendo el gravamen aplicado de un 10% sobre el total del patrimonio declarado. Se aplica una medida similar para las personas jurídicas, con un tipo de gravamen del 8%, para los casos de repatriación de dividendos o rentas derivadas de la transmisión de participaciones.


El aumento de ingresos previsto con la adopción de estas medidas (además de la subida del IRPF aprobada el 30 de diciembre de 2011) es de 12.314 millones de euros, repartiéndose este importe entre las distintas medidas del siguiente modo:

- Subida del IRPF: 4.100 millones de euros.
- Subida del IS: 4.600 millones de euros.
- Subida del IS – Medidas temporales: 2.710 millones de euros.
- Subida del IS – Medidas indefinidas: 1.890 millones de euros.
- Amnistía fiscal: 3.250 millones de euros.
- Amnistía fiscal – Personas físicas: 2.500 millones de euros.
- Amnistía fiscal – Personas jurídicas: 750 millones de euros.
- Subida de tasas: 214 millones de euros.
- Subida de impuesto sobre el tabaco: 150 millones de euros.

Desde el punto de vista de los GASTOS, se ha decidido una reducción del 16,9% en el gasto de los Ministerios, lo cual supone un recorte de 13.406 millones de euros. Antes que adoptar medidas estructurales de reducción de gasto, el Gobierno ha optado por concentrar el grueso de la disminución en partidas concretas. Así, las más afectadas son:

- Ayuda al Desarrollo: 1.389 millones de euros.
- Defensa: 351 millones de euros.
- Vivienda: 322 millones de euros (en ayudas para acceso a la vivienda).
- Infraestructuras: 1.429 millones de euros.
- Subvenciones al transporte: reducción en 65 millones de euros de la subvención a residentes no peninsulares.
- Educación: reducción de las transferencias, excluidas becas, en 530 millones de euros.
- Empleo: Se eliminan 67 millones de euros de la dotación al Fondo de Integración de Inmigrantes y se reduce en 1.557 millones de euros la partida destinada a Políticas Activas de Empleo.

Con todas estas medidas, la previsión sobre cuantía final del déficit público en este año 2012 es  la siguiente:





Después de todo lo expuesto, las valoraciones que cabe hacer son las siguientes:

1.- Como hemos insistido a lo largo de esta entrada, no se acaban de adoptar medidas de corte estructural desde el punto de vista del gasto, de modo que los factores que alimentan el déficit público siguen estando presentes. Habrá que esperar a ver en qué términos se aprueba la futura Ley de Reforma del Sector Público, qué medidas de racionalización se adoptan en Educación y Sanidad (como, p. ej., la creación de una central de compras para concentrar las adquisiciones de fármacos y materiales de las distintas Comunidades Autónomas, con el fin de conseguir mejores precios) o cuál es el proceso de elaboración de los Presupuestos para 2013. Sin embargo, en una situación como la actual no es aconsejable empezar con medidas que se quedan a medias, porque, conforme pasa el tiempo de un Gobierno en el poder, pierde capacidad política para adoptar medidas de mayor enjundia. Y resulta evidente que, ante esta circunstancia, la desconfianza en la deuda pública española crece y la prima de riesgo tiende a aumentar. Y hay que tener en cuenta que los 100 primeros días del nuevo Gobierno ya han pasado y no van a volver…

2.- Las medidas en relación al IS son bastante dudosas por varios aspectos:

- En primer lugar, es evidente que la intención de las subidas aprobadas es obtener recaudación de aquellas empresas con menores problemas de tesorería. La consecuencia indeseada podría ser (igual que comentamos en su día con la subida del IRPF: http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/01/como-aprendi-dejar-de-preocuparme-y.html) que aquellas unidades económicas que aún conservan capacidad de liquidez se vean afectadas por la subida de tal modo que se retraigan en sus decisiones de gasto e inversión, con lo que los efectos contractivos sobre la economía serían especialmente agudos.

- En segundo lugar, el establecimiento de nuevos límites a la deducibilidad de gastos en el IS supone cambiar las reglas de juego a mitad de partido. Hay empresas que han acometido inversiones y concertado operaciones de financiación en función de un determinado marco normativo. Sus previsiones de tesorería y sus planes de negocio han sido diseñados en función del contenido de la ley vigente. Cambiar dicha ley sin (aparentemente) efectos retroactivos, provoca inseguridad jurídica y supone, sin duda, un elemento negativo de cara a captar inversores del exterior, que no van a confiar en el marco institucional de nuestro país.

3.- Respecto a la amnistía fiscal (aunque no reciba ese nombre), es éticamente poco presentable aunque este hecho queda paliado por la promesa de que va a ser una última oportunidad antes de un endurecimiento de las medidas de lucha contra el fraude (aunque no se indica en qué va a consistir dicho endurecimiento, por lo que poco podemos decir al respecto). Si esta decisión permite regularizar situaciones de evasión fiscal, mejorar la recaudación y ser el primer paso para aprobar medidas contundentes contra el problema, hay que ser comprensivos con la misma, dadas las penurias financieras de la Administración.

Aunque, en términos generales, el proyecto de Presupuestos está bien orientado, adolece, como la mayoría de las decisiones que ha tomado el Gobierno en materia económica, de dar una de cal y otra de arena y de la ausencia de un plan económico coherente, integral y bien articulado, comunicado con claridad a toda la ciudadanía. La gran duda que sigue existiendo es si la situación, tanto del sector público como del sistema financiero, es más grave de lo que oficialmente se está diciendo y, en realidad, no existe más margen para adoptar otro tipo de medidas o no se quiera dar toda la información disponible para no provocar situaciones de pánico. Sólo el tiempo lo aclarará…

sábado, 7 de abril de 2012

LA SITUACIÓN DE LA ECONOMÍA DE EE.UU (II)






En nuestra anterior entrada, reseñamos los datos positivos que se estaban dando en la economía de los Estados Unidos (recuperación económica, creación de empleo, reducción de la tasa de paro, freno al aumento del gasto público…) e indicamos que los mismos podían dar lugar a la reelección de Barack Obama en el próximo mes de noviembre (salvo que algunos elementos que citaremos en nuestra exposición lo impidan o algún micrófono abierto traicione en el momento más inoportuno al actual presidente: http://www.elmundo.es/america/2012/03/26/estados_unidos/1332790045.html).


Sin embargo, también existen sombras que amenazan la buena marcha de la economía estadounidense y que vamos a desarrollar en esta entrada.



Uno de los elementos clave para determinar el equilibrio o no de cualquier economía y para situar su posicionamiento a nivel mundial es su balanza de pagos. El saldo de sus transacciones con el exterior indica si el crecimiento económico va acompañado de la necesidad de endeudarse con el exterior o no, la brecha entre compras y ventas con el resto del mundo es una señal de la sostenibilidad o no de las tasas de crecimiento en el futuro inmediato, los saldos de las diferentes balanzas son un anticipo de la tendencia que va a adoptar el tipo de cambio de la moneda nacional así como son el reflejo de la mayor o menor capacidad del país para invertir en el exterior… En el caso de Estados Unidos, las conclusiones que cabe extraer de los datos siempre hay que matizarlas por el carácter de moneda internacional de reserva del dólar USA. Efectivamente, una de las pocas monedas que a nivel mundial goza de absoluta confianza en cuanto a su capacidad de mantenimiento de valor y de seguridad de los activos nominados en ella es la divisa estadounidense. Ello tiene consecuencias que comentaremos a continuación.



 Ateniéndonos a los datos, se aprecia una clara tendencia desde 1992 hasta la actualidad de aumento del déficit de la balanza de bienes y servicios (tanto en términos absolutos como en términos de porcentaje del PIB), a pesar de su disminución en el período recesivo 2007-2009:






(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada) 


Fuente: Elaboración propia a partir de datos del U. S. Bureau of Economic Analysis





(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada) 

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del U. S. Bureau of Economic Analysis

Esta evolución refleja que las adquisiciones del exterior de bienes y servicios por parte de Estados Unidos son mayores que sus ventas de bienes y servicios al exterior y que la diferencia tiende a ensancharse con el tiempo. Este comportamiento repercute de varios modos en el resto de circunstancias económicas.

La primera cuestión a tratar, y que será en la que profundicemos en esta entrada, se centra en el crecimiento del endeudamiento que deriva del déficit de la balanza de bienes y servicios. Cuando se produce el desequilibrio mencionado, la contrapartida inevitable es la necesidad de endeudarse para financiarlo. Y, efectivamente, los datos apuntan a un aumento del endeudamiento tanto del sector público como del sector privado.

En relación a la deuda y el déficit públicos, aunque el crecimiento de estas magnitudes se ha frenado, su cuantía sigue siendo lo suficientemente alta como para que su gestión sea un inconveniente añadido de cara a la salida definitiva de la crisis. Teniendo en cuenta los datos parciales del tercer trimestre de 2011, el déficit público supuso todavía el 9,7% del PIB:




(*) Los datos de 2011 corresponden al déficit al tercer trimestre del año.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del U. S. Bureau of Economic Analysis


La acumulación de déficits públicos ha provocado que la deuda pública total haya superado al terminar el año 2011 el porcentaje del 100% del PIB:






Las cifras alcanzadas por el endeudamiento privado también son importantes. Si tomamos, p. ej., la magnitud del crédito interno al sector privado en el período 2006-2010, su cuantía en relación al PIB ha estado a lo largo de todo el período en torno al 200%. Aunque ha descendido desde el máximo del 213,4% alcanzado en el año 2007, tampoco manifiesta una tendencia clara de disminución:



 
Fuente: Banco Mundial


Insistamos en que endeudamiento y déficit en las transacciones exteriores son elementos interconectados. Si en relación al exterior, las compras son superiores a las ventas, el resultado obligado es que el país se debe endeudar para poder sostener ese mayor nivel de adquisiciones. Desde otro punto de vista, el endeudamiento alimenta una balanza de bienes y servicios con saldo desfavorable.

Que el nivel de endeudamiento sea sostenible, depende de que las inversiones en que el mismo se materialice contribuyan o no al dinamismo de la producción y la creación de riqueza. La recesión en que cayó la economía norteamericana en el período 2008-2009 afectó, sobre todo, a la capacidad de devolución de deudas del sector privado y, de ahí, los problemas que afectaron al sistema financiero estadounidense.

Aunque parte de dichos problemas se han solucionado, los mismos no han acabado de desaparecer. Los resultados de los test de estrés aplicados a los grandes bancos de Estados Unidos, que se hicieron públicos el pasado 13 de marzo (http://www.elmundo.es/america/2012/03/13/economia/1331674168.html), mostraban que, aunque 15 de las 19 entidades disponían de reservas para resistir un escenario de recesión adverso, había 4 entidades que, en el segundo año de decrecimiento económico, sus recursos propios caerían por debajo del mínimo permitido: Citigroup (la mayor entidad financiera de Estados Unidos), MetLife, Sun Trust Bank y Ally Financial.

Igualmente, aunque los bancos han devuelto buena parte de las ayudas recibidas del TARP (Troubled Asset Relief Program) para resolver sus problemas de solvencia y liquidez, un informe de la GAO (Government Accountability Office), organismo encargado de auditar las cuentas públicas para el Congreso, ha matizado el presunto éxito del programa en un informe publicado el pasado 8 de marzo de 2012 (http://www.gao.gov/assets/590/589127.pdf), el cual analiza uno de los subprogramas más importantes, el CCP (Capital Purchase Program). Según dicho informe, aunque el CCP había supuesto que el Tesoro norteamericano ya había obtenido un mayor importe que el aportado en su momento (el desembolso inicial fue de 204.900 millones de dólares USA y el importe cobrado por el Tesoro hasta la fecha había sido de  211.500 millones de dólares USA –correspondiendo 185.500 millones a devolución del principal, 11.400 millones a dividendos, intereses y comisiones, 7.700 millones a venta de warrants y 6.900 millones a la venta de acciones de Citigroup-), existían dos elementos preocupantes en el desarrollo del programa:

1.- El primero de ellos es el aumento de instituciones incluidas en el programa que han demorado los pagos a los que estaban obligadas. En febrero de 2009, el número de entidades morosas era de ocho, pero en noviembre de 2011 la cifra se había elevado a 158.

2.- Por otra parte, de las 341 entidades que habían abandonado el programa, 165 devolvieron los importes entregados con fondos provenientes de otros programas federales de ayuda financiera (28 con cargo al CDCI –Community Development Capital Initiative- y 137 con cargo al SBLF –Small Business Lending Fund-).
                                                              
Por ello, había que concluir que, aunque se habían paliado las dificultades más graves que afectaban al sistema financiero estadounidense, todavía acechaban ciertas debilidades, que se reflejaban en los problemas de determinadas entidades medianas y pequeñas para devolver las ayudas recibidas y en la insuficiencia de capital de algunas entidades de gran tamaño para resistir una hipotética recesión.

Esta combinación de alto déficit público, elevado endeudamiento y de obstáculos para el saneamiento definitivo de los bancos de menor tamaño explica, en gran medida, la ejecución de programas de política monetaria expansiva de gran contundencia: las denominadas “Quantitative Easing” (QE1) (http://www.libertaddigital.com/economia/la-fed-mantiene-los-tipos-y-anuncia-que-comprara-deuda-de-eeuu-1276353913/), “Quantitative Easing 2” (QE2) (http://www.elmundo.es/america/2010/11/03/economia/1288808934.html) y la “Operación Twist” (http://www.cotizalia.com/noticias/2011/09/21/operacion-twist-la-fed-compra-400000-millones-en-deuda-a-largo-plazo-73396/). Todos estos programas tienen en común la compra masiva de títulos por parte de la Reserva Federal con el fin de inyectar liquidez al sistema económico (los importes fueron de 750.000 millones de dólares en titulizaciones hipotecarias y 300.000 millones en compras de bonos del Tesoro, en el caso de la QE1, 600.000 millones en compra de bonos del Tesoro, en el caso de la QE2, y 400.000 millones de dólares en compra de deuda a largo plazo, en el caso de la “Operación Twist”). 

Estas medidas de carácter monetario han servido para mantener la normalidad de los flujos financieros de la economía estadounidense y han ayudado a que las cifras de crecimiento no experimenten una grave depresión. Pero la contrapartida de las mismas no debe dejar de preocuparnos. Como hemos dicho al principio de la entrada, una de las claves para entender el comportamiento de la economía estadounidense es el carácter de moneda de reserva del dólar. Muchas transacciones internacionales y muchos activos en posesión de los bancos centrales y de fondos de inversión establecen el dólar como referencia en virtud de la seguridad que esta moneda proporciona. Ello origina una demanda de esta divisa que impide su depreciación (depreciación que sería lógica en función del comportamiento de la balanza de bienes y servicios) y facilita la financiación exterior de la economía estadounidense. 

La combinación de altos déficits fiscales y políticas monetarias expansivas puede perjudicar a largo plazo el valor del dólar y, con él, su carácter de moneda de reserva y una de las condiciones básicas del equilibrio de la economía norteamericana. No sólo eso: la ejecución de estas políticas alimenta la causa principal de la tendencia de depreciación del dólar, que es, precisamente, el déficit comercial.

Nos encontramos, por lo tanto, con la presencia de un círculo vicioso al que conviene prestar atención: 1) el desequilibrio exterior provoca alto endeudamiento; 2) el alto endeudamiento perjudica la buena marcha del sistema financiero; 3) para facilitar el buen funcionamiento del sistema financiero, se adoptan políticas monetarias expansivas que dotan de liquidez al sistema; 4) el elevado grado de liquidez alimenta el desequilibrio exterior de la economía y vuelta a empezar…

La solución a este círculo vicioso sólo tiene dos posibles salidas. La primera, que el poderoso sistema productivo norteamericano se recupere y que sus actividades más competitivas incrementen sus ventas al exterior, disminuyendo el desequilibrio comercial con el exterior. La segunda, que el carácter del dólar como moneda de reserva se vea perjudicado y empiecen a tener protagonismo otras divisas a nivel internacional. Ello repercutiría en una reducción de las posibilidades de financiación de la economía norteamericana y daría lugar a una recesión que haría caer la demanda agregada, disminuyendo el desequilibrio comercial.

Sobre estas posibilidades, seguiremos hablando en una próxima entrada…