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miércoles, 20 de marzo de 2013

ISLANDIA: MITO Y REALIDAD (I)








En los últimos años, Islandia se ha dibujado en el imaginario colectivo como una alternativa fructífera frente a las políticas adoptadas por otros países europeos para luchar contra la crisis económica. Afectada por el colapso de sus tres principales entidades bancarias (Landsbanki, Glitnir y Kaupthing), algunas de las medidas aprobadas parecían guardar distancia frente a las recomendadas por Bruselas para los países de la Unión Europea y, por ello, ha sido glorificada en los medios (http://www.20minutos.es/noticia/1283761/0/islandia/crisis/crecimiento/) y ha visto cómo determinados eventos se celebraban en la isla en homenaje a su combativa población (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/16/cultura/1361000085.html). Por otro lado, no faltan voces que apuntan a la fragilidad de la recuperación que ha experimentado el país (http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/claves/islandia-amenazada-por-una-nueva-crisis-20121106).

Como suele ser habitual, cuando se analizan fríamente los datos se comprueba que la realidad tiene perfiles y matices que escapan a una interpretación simplista, por lo que hay que profundizar en las cifras y en las circunstancias para llegar a una conclusión mínimamente precisa.

Posiblemente, lo primero que hay que hacer es comprobar cómo han evolucionado las principales variables económicas en los últimos 20 años y, entonces, veremos que el caso islandés, más que ser un caso excepcional, presenta claros paralelismos con los comportamientos del resto de economías occidentales en el mismo período y que ya explicamos en entradas anteriores del blog (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/04/que-me-pasa-doctor.htmlhttp://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/09/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.html y http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/10/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.html). Lo que sí es verdad es que los problemas de fondo se presentaron de forma mucho más aguda en el caso de la isla situada al borde del Círculo Polar Ártico.

Si empezamos por la variable más obvia, que es la tasa de crecimiento económico, se aprecia con claridad que en torno a 1995 y en torno a 2002 se produjeron dos momentos de estancamiento económico, relacionados con las recesiones que, en las mismas fechas, tuvieron lugar en Estados Unidos y Europa. Tras la primera de ellos, la economía islandesa creció en los años siguientes a un ritmo superior al 4% (con un pico en 1998, donde el crecimiento fue del 6,3%). Tras el parón de 2002, dicho ritmo se intensificó, alcanzando una tasa del 7,8% en 2004 y no bajando del 6% en todo el cuatrienio 2004-2007 (salvo en el año 2006, que fue del 4,7%). Es decir, aparentemente, la reacción a la recesión de principios de la década fue altamente positiva, logrando ritmos de crecimiento superiores a los experimentados durante la larga expansión de los 90. En las entradas antes enlazadas, la economía estadounidense, por ejemplo, aunque se recuperó de dicha crisis, no alcanzó tasas de crecimiento superiores a la de la década anterior. Es decir, parecía que, en términos comparativos, la economía islandesa mostraba más dinamismo que otras economías desarrolladas. Si vemos la evolución del ciclo en los años siguientes, comprobaremos que el desplome fue espectacular, con una caída del PIB superior al 6% en el año 2009. Posteriormente, analizaremos las causas de este brutal giro. De momento, sigamos analizando qué sucedió durante la etapa de expansión.





(P): Previsión

Fuente: EUROSTAT


Si nos centramos ahora en la evolución de la tasa de desempleo, también se aprecia que estuvo durante toda la etapa de expansión por debajo del 5% y su nivel medio a lo largo de todo el período estuvo ligeramente por debajo del 3%. También en este aspecto, Islandia parecía ser un ejemplo a seguir.



Fuente: Statistics Iceland


Lo mismo cabe decir en relación a la inflación. Si el IPC llegó a subir un 25% en términos interanuales a finales de los 80, desde entonces experimentó una veloz desaceleración, de forma que en noviembre de 1992 la tasa de variación sólo fue del 0,9%. No obstante, sí que llama la atención las frecuentes tensiones inflacionistas que afloraron en la economía islandesa durante los siguientes años. Así, desde principios de 1998, la inflación empezó a escalar y llegó a alcanzar un valor del 9,4% en enero de 2002. De nuevo, se consiguió que la misma disminuyera con rapidez y, así, en enero de 2003, la misma fue sólo del 1,4%. Sin embargo, casi inmediatamente, tuvo lugar otra lenta escalada que llevó al IPC a un crecimiento interanual del 8,4% en julio de 2006. El posterior repunte, que llevó la tasa de inflación al 18,6% en enero de 2009, ya está relacionado con el estallido de la crisis y lo explicaremos en una entrada posterior. Lo importante en este punto es constatar que hubo tensiones alcistas en el índice de precios y ello era un signo de rigideces en la estructura económica y de problemas de ampliación en la capacidad productiva. Como ya comentamos, en una de las entradas enlazadas, en relación a la situación de las economías occidentales, la cuestión de fondo que afectaba a las mismas era el menor crecimiento de la productividad y, en función de ello, se puede llegar a comprender las políticas de apertura comercial y de establecimiento de un patrón fiduciario que implantaron. Islandia no es una excepción. Como el resto del mundo desarrollado, también se inclinó por desarrollar la economía financiera en detrimento de la economía real. Iremos viendo las consecuencias de esta estrategia.


(Pulse sobre la imagen si quiere ampliarla)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Statistics Iceland


Sin embargo, a pesar de que el IPC sí presentaba ciertos síntomas negativos, hay un elemento que es el que marca el carácter artificial del crecimiento islandés en el período 2004-2007. Como ya comentamos, si había un indicador claro y contundente que nos señalaba, sin lugar a la duda, si un determinado ritmo de crecimiento es sostenible o no a corto plazo es el del saldo de la balanza por cuenta corriente (http://www.eldedoeneldato.blogspot.com.es/#!http://eldedoeneldato.blogspot.com/2012/12/cual-es-el-espejito-de-blancanieves-de.html). Si a dicho saldo le sumamos el de la balanza por cuenta de capital, tendríamos la capacidad o necesidad de financiación de una economía, es decir, el dato que nos indica si esa economía necesita endeudarse o, por lo contrario, puede dar financiación a otras economías. Y el gráfico deja poco lugar al debate:



Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Central Bank of Iceland

En porcentaje del PIB, la necesidad de financiación de la economía islandesa en el período 2004-2008 alcanzó los siguientes valores: en 2004, 9,8%; en 2005, 16,2%; en 2006, 24,4%; en 2007, 16% y en 2008, 24,6%. Es fácilmente apreciable que su magnitud es enorme y, en consecuencia, la deuda externa también experimentó un colosal aumento. En el siguiente gráfico, pueden ver que la misma llegó a representar el 1012,7% del PIB en el año 2009. Es decir, Islandia debía al exterior diez veces lo que producía anualmente. Por lo tanto, aunque en el período 1996-2001 el crecimiento fue menor, el mismo fue relativamente más sano que el producido en el período 2004-2007. Como ya dijimos en la tercera entrada de este blog, a raíz del estallido de la burbuja puntocom se llevaron a cabo políticas expansivas (sobre todo, en el aspecto monetario) que dio lugar a un crecimiento básicamente artificial. La economía islandesa se vio arrastrada por los efectos de dichas políticas y se originó una burbuja crediticia que es la que está detrás de este desmedido crecimiento de la deuda externa.




Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Statistics Iceland y Central Bank of Iceland

En este aumento de la deuda externa islandesa, jugaron un papel esencial las entidades bancarias. Evidentemente, cada familia y cada empresa de Islandia, si hubiera decidido endeudarse con el exterior, no habrían podido hacerlo fácilmente. Por ello, el instrumento imprescindible para que se produjera el resultado descrito fue el endeudamiento con el exterior de los principales bancos islandeses. Los mismos captaban recursos de otras economías y, con ellos, concedían financiación a los agentes económicos de la isla. Sólo así se pudo llegar a la situación que llevó a Islandia al desastre.


En nuestra entrada del próximo jueves 4 de abril, continuaremos estudiando el caso islandés.



lunes, 18 de marzo de 2013

CHIPRE O CUANDO LO PEQUEÑO NO ES HERMOSO… (*)





Durante la madrugada que transcurrió entre el viernes 16 de marzo y el sábado 17 de marzo, la Unión Europea adoptó un sorprendente acuerdo, en relación a los problemas por los que está atravesando Chipre, que supone la ruptura de un principio que, hasta ahora, había parecido inamovible: el evitar todo quebranto en los depósitos bancarios. Como la cuestión tiene más enjundia de lo que aparenta, vayamos por partes.

Chipre es una isla de 9.250 km2 que, en 2004, se incorporó a la Unión Europea y, en el año 2008, adoptó el euro como moneda propia. A 1 de enero de 2012, tenía, aproximadamente, 862.000 habitantes, el 0,17% de toda la población de la Unión Europea. Su PIB en 2012 estuvo en torno a 17.559 millones de euros, lo cual representó el 0,13% del PIB conjunto de todos los países de la Unión.





Dos aspectos merecen destacarse en relación a la evolución del país en los últimos cuarenta años:

1.- Desde el punto de vista político, en 1974, Turquía, tras un golpe de estado pro-griego en la isla, invadió el norte de la misma y estableció un régimen afín, la República Turca del Norte de Chipre que, a día de hoy, aún existe y que ha provocado que el país haya permanecido dividido en dos, con levantamiento de muro incluido, marcando las distancias entre la comunidad grecochipriota y la turcochipriota.





2.- Desde el punto de vista económico, desde principios de los 70, con el fin de estimular el desarrollo económico del país, se optó por convertirlo en un paraíso fiscal. En un primer momento, se logró el establecimiento de navieras y el nacimiento de negocios marítimos y, posteriormente, viendo los efectos positivos de la medida, se extendió su alcance a la banca y a los servicios financieros en general. La ausencia de regulación en esta área ha dado lugar a que Chipre se haya convertido en un punto privilegiado para el blanqueo de capitales, en especial para muchos oligarcas rusos y ha dado lugar a situaciones verdaderamente curiosas (http://blogs.elconfidencial.com/economia/perlas-kike-vazquez/2013/01/14/alemania-sopesa-dejar-caer-a-un-miembro-de-la-eurozona-7928):

a.- Los activos de los bancos chipriotas sumarían un 625% del PIB del país, alcanzando el 925% del PIB si sumamos los pertenecientes a los bancos extranjeros instalados en las islas (el fenómeno es similar al vivido por Islandia con la increíble expansión vivida por las entidades bancarias Glitnir, Landsbanki y Kaupthing).

b.- Chipre es el mayor inversor directo del mundo tanto en Rusia como en muchos países asiáticos.


Que, con un problema político de la envergadura descrita y con la existencia de unos procedimientos tan laxos en materia de blanqueo de capitales, Chipre lograse entrar con tanta facilidad en la Unión Europea, primero, y en la Eurozona, después, ya invita a la estupefacción. Pero así fue y poco puede hacerse ya para remediarlo. Lo que ocurrió fue, obviamente, que la incorporación chipriota no hizo más que estimular con intensidad renovada la entrada masiva de capitales, en el entendido de que los mismos iban a estar mejor protegidos bajo el amparo europeo y el paraguas de la moneda única.

El gran problema para la banca chipriota ha venido de la reestructuración de la deuda griega. Las quitas impuestas (que, recordemos, supusieron, en el segundo rescate efectuado en marzo de 2012, unas pérdidas del orden del 74% en el valor de los bonos: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/09/economia/1331299938.html) han causado un grave quebranto para las bancas chipriotas, por lo que las mismas se han visto en el dilema de quebrar o pedir el auxilio europeo y del FMI. Y aquí surgió el gran problema. Habiendo estimado la necesidad de recursos en unos 17.000 millones de euros (http://blogs.elconfidencial.com/economia/valor-anadido/2013/03/06/una-isla-mediterranea-saca-los-colores-a-europa-8138), ya en noviembre de 2012 empezaron a surgir dudas en Alemania sobre si había que contribuir a una operación cuyos principales beneficiarios iban a ser grandes oligarcas rusos (http://www.spiegel.de/international/europe/german-intelligence-report-warns-cyprus-not-combating-money-laundering-a-865451.html) que se habían aprovechado de las relajadas normas del ordenamiento jurídico chipriota. Por lo tanto, la aprobación del rescate se había ido demorando, supongo que  intentando ver soluciones para sortear la polémica que se iba a producir.

El pasado día 16, ya de madrugada, se hizo público el acuerdo adoptado por el Eurogrupo y el FMI en torno al tema y cundió el estupor. Habiendo aprobado un rescate de 10.000 millones de euros (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/16/economia/1363402839.html), la sorpresa vino porque se incluía una pérdida para los titulares de depósitos bancarios, de forma que se aplicaría una reducción del 6,75% para los depósitos inferiores a 100.000 euros y del 9,9% para los superiores a dicha cantidad. En principio, se había instaurado en el seno de la UE el principio de que, hasta la cantidad de 100.000 euros, los depósitos bancarios estaban garantizados en todo caso. Con ello, se evitaban posibles “pánicos” bancarios y retiradas masivas de dinero de las entidades financieras. Es sabido que, en la crisis del 29, dichas retiradas produjeron una brutal contracción de la oferta monetaria en circulación (al provocar quiebras bancarias) y ello agravó brutalmente los efectos de la crisis bursátil inicial. Sin embargo, ahora nos encontramos con que dicha salvaguarda ha sido eludida sin una explicación convincente. El efecto de la medida ha sido el previsible: los chipriotas han recurrido a los cajeros automáticos y a la banca electrónica para retirar sus ahorros de los bancos, pero las cuentas habían quedado bloqueadas para impedir esta posibilidad, hecho que se ha calificado de “corralito”, más exactamente como el primer “corralito” en la historia de la UE.



Este lunes, se ha producido una rectificación de la propuesta, de forma que la reducción aplicada (que iba a tener forma de impuesto), sería del 3% para los depósitos inferiores a 100.000 euros y del 12,5% para los superiores a dicha cantidad. De momento, está pendiente que la Unión Europea apruebe dicha modificación o que, incluso, los depósitos inferiores a 20.000 euros puedan llegar a quedar exentos de la reducción (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/18/economia/1363602006.html).

Dos cuestiones surgían en este punto:

1.- La primera: ¿por qué se ha adoptado una decisión de este tipo? Como hemos dicho con anterioridad, la idea de salvar a aquellos que habían acudido a Chipre con la intención de blanquear capitales no era de agrado en Alemania y ello influye decisivamente en un año electoral como es 2013. Sin embargo, resulta sospechoso el alcance de la medida porque hubiera bastado simplemente con aplicar la reducción a los depósitos de mayor importe, liberando del gravamen los depósitos inferiores a 100.000 euros, y se hubiera evitado la objeción inicialmente planteada. Con ello, el principio de protección a dichos depósitos se hubiera mantenido inalterable y no habría habido posibilidad de “pánico” (o, al menos, este se hubiera visto limitado). Para alimentar la confusión, y en contra de la impresión de que había sido Alemania quien había alentado la decisión, el Ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schauble, manifestó que había sido Chipre “la responsable de la quita a los depósitos” (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/18/economia/1363577374.html). A partir de ahí, sin saber quién lleva razón, quién miente y quién dice la verdad, sólo podemos plantear dos hipótesis que no son excluyentes:

a.- La primera, es que los dirigentes chipriotas no se han atrevido a hacer recaer la carga del saneamiento sobre los poderosos que han elegido Chipre como destino de sus capitales y como plataforma para blanquear dinero negro y efectuar inversiones en otros países con una carga fiscal mínima. Como era fácil echar la culpa de la medida a la Unión Europea, con ello han evitado tener que enfrentarse a quienes se han instalado en el país aprovechándose de unas trabas mínimas y unos controles distendidos.

b.- La segunda, es que, en un contexto en el que la resistencia contra las medidas de ajuste marcadas por Bruselas ha ido en aumento (sólo hay que ver las reticencias de Francia, los resultados de las elecciones en Italia y las crecientes manifestaciones en España y Portugal), las autoridades europeas han podido decidir que era necesaria una nueva arma de presión. A partir de ahora, quien no se avenga a las recetas de la Unión, puede sentirse amenazado, en el caso de necesitar ayuda en algún momento, con una pérdida generalizada en el vapor de sus depósitos bancarios. ¿Podría ser este el motivo oculto de la decisión?

2.- La segunda: ¿es posible un “corralito” en España? Ante todo, el “corralito” es una medida que surge ante una situación de retirada masiva de depósitos o de “pánico” bancario. Por lo tanto, para responder a la pregunta, habría que analizar en qué medida puede tener lugar una situación de ese tipo en nuestro país. En este momento, aunque el saneamiento bancario avanza premiosamente, al menos va avanzando, lo cual aleja que, por ese motivo, se produjera la tan temida estampida. Un factor que sí podría provocarla sería una hipotética salida de España del euro. Ante la posibilidad de quedarse con pesetas devaluadas, los ahorradores intentarían sacar el importe de sus depósitos en euros para no sufrir el quebranto derivado de la depreciación. A día de hoy, esta eventualidad (por las extraordinarias repercusiones que tendría en la economía europea y mundial) también parece improbable. En consecuencia, la posibilidad de un “corralito” en España se antoja lejana. Evidentemente, el “pánico” es libre, inesperado y carece de cualquier atisbo de racionalidad pero, al día de hoy, hay menos factores que puedan provocarlo que hace dos años, cuando se empezó a reconocer la gravedad real de los problemas que afectaban a nuestro sistema financiero (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/02/allegro-ma-non-troppo.html).

Como ya he comentado muchas veces, la Unión Europea sigue siendo un ente altamente ineficaz en sus decisiones y manifiesta una incapacidad manifiesta para reconducir satisfactoriamente los problemas. Como ya he dicho con anterioridad, más que “euroescéptico”, sigo siendo “brusescéptico”, es decir, receptivo a la idea de la unidad europea pero altamente crítico con la burocracia bruselense y sus estériles chanchullos.




(*) El título de la entrada hace referencia al libro Lo pequeño es hermoso (1973) - http://es.wikipedia.org/wiki/Lo_peque%C3%B1o_es_hermoso –, del economista alemán E. F. Schumacher.