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lunes, 30 de septiembre de 2013

ANÁLISIS DE LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA 2014


Cuando el año pasado se presentaron en España los Presupuestos Generales del Estado para el año 2013 (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/10/analisis-de-los-presupuestos-generales.html), las grises cifras que se incluían en el cuadro de previsiones macroeconómicas provocaron una ola de decepción y pesimismo (http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/14884-el-gobierno-tira-la-toalla-madrid-cada-vez-mas-cerca-de-lisboa-y-mas-lejos-de-berlin) que hizo arreciar las críticas tanto contra el Ministerio de Hacienda, Cristóbal Montoro, como contra el Ministerio de Economía, Luis de Guindos, como contra la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (en este caso, básicamente porque fue quien apareció sentada junto a ambos ministros en la rueda posterior al correspondiente Consejo de Ministros). Curiosamente, los negativos juicios que se vertieron parecieron ir dirigidos no tanto contra la fiabilidad de las estimaciones (porque nadie, en realidad, las puso en duda) como contra la excesiva sinceridad de las mismas, que delataban que el Gobierno tenía pocas esperanzas en que la recuperación económica y la creación de empleo fueran a tener lugar de modo mínimamente intenso en el próximo quinquenio. Para compensar, este año se ha optado por un optimismo un poco artificioso, de modo que los Presupuestos Generales del Estado 2014 han sido presentados como los que inician “la recuperación económica” (http://www.minhap.gob.es/Documentacion/Publico/GabineteMinistro/Notas%20Prensa/2013/CONSEJO%20DE%20MINISTROS/27-09-13%20NP%20Presupuestos%20CM.pdf), a pesar de que para el próximo ejercicio se esperan un crecimiento de tan sólo el 0,7% y una tasa de desempleo que todavía sería del 25,9%. Es decir, las previsiones no es que hayan mejorado mucho en relación a las del año pasado pero mostradas con mayor entereza de ánimo parece que pintan mejor.

El gran problema sigue siendo que las medidas fundamentales a adoptar siguen pendientes: el saneamiento definitivo del sistema financiero, la reducción del gasto estructural de las Administraciones Públicas y la adopción de un auténtico plan de choque que haga funciones de electroshock en el comatoso estado del sistema económico… Sin esos requisitos previos y esenciales, sólo cabe esperar modestos resultados económicos y eso es lo que recoge el cuadro de previsiones:




Fuente: Ministerio de Hacienda y AA.PP.


En función de los datos del Ministerio, la gran (y única esperanza) proviene del sector exterior, con un crecimiento de las exportaciones del 5,5% (inferior, en cualquier modo, al 5,7% del año 2013) y un comportamiento aletargado de las importaciones (crecen sólo el 2,4%) en función de la alicaída demanda interna. Ello lleva a una capacidad de financiación del 3,4% del PIB, inaudita si la comparamos con el 10% de necesidad de financiación que España tenía en los años inmediatamente anteriores al inicio de la crisis. Sin embargo, la inversión no residencial (es decir, la que no tiene nada que ver con la construcción) sólo crece el 2,7%, lo cual es una clara señal de que el optimismo brilla por su ausencia. Ante tan raquíticas cifras, poco se puede esperar del comportamiento de los gastos e ingresos públicos y, en consecuencia, las cifras no son nada alentadoras. Empecemos analizando los gastos públicos:



 Fuente: Ministerio de Hacienda y AA.PP.


Se puede observar que, realmente, la gran mejoría por este lado del Presupuesto viene de la caída de los gastos asociados a los pagos por intereses de la deuda pública. La caída de la prima de riesgo lleva a que los intereses vean reducidos en un 5,2% su cuantía presupuestaria, sin que los gastos no ministeriales ayuden demasiado (se elevan en un 6,9%). Asimismo, ante la grave situación del mercado de trabajo, con la subsiguiente caída en las cotizaciones sociales, lleva a que el Estado deba aumentar las transferencias a la Seguridad Social y al Servicio Público de Empleo Estatal en un porcentaje del 19,8%. En resumen, ello no es más que el reflejo de un círculo vicioso en el que, por muchos recortes que se efectúen, mientras que no se ataque la raíz de los problemas pocas esperanzas puede haber de que la situación presupuestaria mejore. A las mismas conclusiones se llegan si observamos las estimaciones relativas a los ingresos públicos:



Fuente: Ministerio de Hacienda y AA.PP.


Se aprecia con claridad que la única figura que mejora sustancialmente es la correspondiente al Impuesto de Sociedades y ello no porque se prevea una mejoría de la actividad sino que el Gobierno planea nuevas subidas en dicho tributo (http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/31828-el-gobierno-prepara-otra-subida-del-impuesto-de-sociedades-eliminando-deducciones-fiscales). Sorprende el incremento previsto en el apartado “Otros ingresos tributarios” (3,6%), el cual engloba a tributos de menor peso, lo cual nos lleva a pensar que pueden estar en mente la aprobación de nuevos impuestos o nuevas subidas en aquellos que aún tienen algún margen para ser elevados (medioambientales, sobre el alcohol o sobre el tabaco…).

La conjunción de ambos aspectos da lugar a unas  moderadas previsiones de reducción del déficit público para los próximos años:



Fuente: Ministerio de Hacienda y AA.PP.


Para 2014, sólo se espera una reducción del déficit público desde el 6,5% al 5,8% del PIB. Aún para 2015, se prevé que todavía estará en el 4,2% y sólo para 2016 tendría una sustancial mejora hasta el 2,8%. Esto no es más que el simple truco de ofrecer una senda optimista concentrando las mejoras en los últimos años de la previsión realizada. Cuando se conozca el déficit público definitivo para el 2016 (allá por el 2017) y se vea que el mismo es superior al 2,8% del PIB, ¿alguien se acordará de que estas previsiones fueron erróneas? Evidentemente, no. Mientras tanto, como es obvio, se va ganando tiempo.

En realidad, todas las indecisiones del Gobierno vienen marcadas por la propia indecisión de las autoridades europeas, que han pasado de ver las políticas fiscales expansivas como un posible remedio contra la crisis (en el período 2008-2010), a defender la austeridad como una estrategia inexcusable (2010-2012), hasta pasar a la situación actual, en la que se piensa que hay que moderar la senda del ajuste para no perjudicar al crecimiento (http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324874204578438250267965718.html?mod=WSJ_hp_us_mostpop_read). España, que en gran medida está tácitamente tutelada por la famosa “troika” (Comisión Europea-Banco Central Europeo-Fondo Monetario Internacional), - y las pruebas abundan: http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/32404-bruselas-examinara-por-primera-vez-el-borrador-de-los-presupuestos-y-podra-exigir-cambios-en-los-mismos- no es capaz de implantar claramente su propia estrategia, de modo que sigue al albur de lo que las autoridades económicas internacionales vayan pensando, sin que tampoco las mismas parezcan tener una línea mínimamente coherente, aunque haya quien piense lo contrario (http://actualidad.orange.es/economia/socialistas-espana-portugal-y-francia-contra-austericidio.html).  Alimentado todo ello por los complejos procesos de decisión en el seno de la Unión Europea, que llevan a que se sigan dilatando en el tiempo cuestiones tan importantes como la constitución de la unión bancaria (http://blogs.elconfidencial.com/mercados/pon-tu-talento-a-trabajar/2013-09-26/alemania-gana-fuelle-en-las-negociaciones-de-la-union-bancaria_32565/).

En resumen, ni desde fuera llegan mensajes claros ni desde dentro somos capaces de implantar y desarrollar una estrategia razonable. El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2014 no es más que la consecuencia de toda esta falta de rumbo. Como banda sonora de esta situación, este videoclip podría ser el apropiado.





sábado, 28 de septiembre de 2013

ANÁLISIS DE LA PELÍCULA "JOBS"

Lo primero, comentar que, en mi blog EL ESPECTADOR IMPERTINENTE, hago un análisis estrictamente cinematográfico de esta misma película (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com/2013/09/jobs-o-la-sombra-del-lider-es-alargada.html).


ANÁLISIS DE LA PELÍCULA JOBS






En nuestra anterior entrada (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2013/09/defensa-de-la-racionalidad-creativa.html), hablamos del concepto de “racionalidad creativa” y lo consideramos como un factor clave para salir de la actual situación de crisis que estamos viviendo. Lejos de ser un término vacío, hoy quisiera demostrarles que hay ejemplos muy significativos que nos enseñan que el éxito, en muchas ocasiones, está asociado a la conexión de ideas que, en principio, pueden parecer antitéticas. Como el pasado viernes 20 de septiembre se estrenó en España Jobs, película que narra la vida del fundador de Apple, hoy vamos a detenernos en analizar algunos de los puntos más relevantes del film.






La Imagen que se ha impuesto de Steve Jobs es la de que se trataba de un visionario que supo introducir innovaciones que han cambiado el panorama tecnológico para siempre: el ordenador personal (a través de sus modelos Apple I, Apple II, Lisa o Mcintosh), el iPod, la tienda online iTunes, el iPhone, el iPad… Siendo ello cierto, no es menos verdad que no es tan conocido que en la trayectoria de Jobs existe un corte radical a partir del conflicto surgido en 1985 en el seno de la propia empresa que él fundó.

Tras la fuerte expansión de la empresa en el período 1976-1981, el proceso se coronó con su salida a Bolsa y la entrada de accionistas externos. La trayectoria llena de éxitos de Apple llevó, posiblemente, a que Jobs no fuera consciente de que la compañía ya no operaba con los mismos condicionantes y parámetros que cuando él la creó en el garaje de su casa. Ahora, había socios que pedían resultados, ejecutivos que controlaban cada partida contable y una compleja estructura que no podía ser gestionada a golpe de genialidad. Para aplacar los ánimos, Jobs fichó a John Sculley quien era, en ese momento, director ejecutivo de Pepsi-Cola. Posiblemente, la intención de Jobs no era regirse por los criterios de gestión que Sculley podía aportar sino, más bien, utilizarlo como fachada para calmar los ánimos de quienes no compartían sus formas de dirigir la compañía. Así, los gastos de desarrollo de nuevos modelos continuaron disparados sin que el afán perfeccionista de Jobs se viera moderado de alguna forma. La historia acabó con la retirada de cualquier función ejecutiva a Jobs y su salida final de Apple, la empresa que él mismo había fundado.

Lo verdaderamente peculiar de esta historia viene después. Tras la salida de Jobs, Apple entró en una dinámica de lenta decadencia que acabó provocando la salida de Sculley y su sustitución por Michael Spindler, primero, y por Gil Amelio, después, hasta que en 1997 se vio en la reincorporación de Jobs como única salida a la casi segura bancarrota. Y su retorno a la cúpula de la empresa no tuvo nada que ver con su primera etapa. Esta vez, todo fue distinto. Siendo capaz, como en los años 80, de continuar encadenando innovaciones que proporcionaron a la marca toda una legión de fieles incondicionales, al mismo tiempo supo dirigir la empresa con sólidos criterios de gestión que llevaron a que Apple haya llegado a ser la firma con mayor capitalización bursátil de la historia (http://vozpopuli.com/empresas/13511-la-capitalizacion-bursatil-de-apple-sigue-imparable-y-supera-ya-el-pib-de-170-paises).






Para entender qué había cambiado de una época a otra, sería conveniente describir la marcha de una empresa como el resultado de la interacción de tres fuerzas muy distintas que no siempre operan coordinadamente:

1.- LA CREATIVIDAD.
2.- LA BUROCRACIA.
3.- EL LIDERAZGO.

La creatividad permite innovar, crear nuevos productos, descubrir nuevas formas de fabricar, vender y comercializar los productos ya existentes, encontrar mercados que no habían sido identificados con anterioridad, hallar nuevos modos de organizarse y actuar… La creatividad es la fuerza esencial para que una empresa se mantenga viva y logre irse adaptando a las cambiantes circunstancias del entorno. Sin embargo, la creatividad, por sí misma, no es capaz de llevar a una empresa a buen puerto. Por su propia condición, la creatividad nace del caos, de la improvisación, del azar y, por tanto, le resulta difícil poner orden en todo aquello que genera.

Para que la creatividad quede encauzada adecuadamente, se necesita de la burocracia. Se necesita de procedimientos, de métodos, de organización, de criterios de gestión… El gran problema de la burocracia es su enorme capacidad para anquilosar cualquier organización, para volverla rígida y poco permeable a los cambios, para generar una cultura en que prima el estrecho cumplimiento de la norma (interpretada siempre en sentido restrictivo) antes que la atención a sus objetivos últimos…

Para conciliar estas dos fuerzas que tienden a estar en contradicción es fundamental el liderazgo. El liderazgo ha de aportar la visión, la estrategia y la dirección para dar a cada una de las restantes fuerzas el lugar que tiene que ocupar en el seno de la empresa. No puede dar un peso excesivo a una de ellas ni, lo cual es el mayor peligro a evitar, provocar que el propio liderazgo acabe devorando a la empresa de modo que cualquier paso, trámite o decisión deba pasar previamente por la dirección o que la misma se acabe aislando de la realidad y acabe imponiendo criterios caprichosos, arbitrarios o puramente personales.





El inicio de Apple ejemplifica a la perfección la importancia de la creatividad para que una empresa consiga el éxito. Con escasos recursos, la idea central que propició que la marca fuera adquiriendo renombre y prestigio en el mercado fue la de convertir el ordenador en una herramienta accesible al usuario doméstico. Este concepto puede parecer simple hoy en día pero a principios de los ochenta se pensaba que el ámbito de la informática quedaba reducido al de las grandes empresas y los grandes usuarios sin que fuera a ser una pieza de importancia en el consumo de los hogares. Todo ello cambió y fue contra la opinión generalizada del sector por lo que no cabe pensar que la estrategia de Jobs fuera obvia sino, más bien, todo lo contrario.
Sin embargo, ese torrente de creatividad que se convirtió en rasgo identificativo de Apple no fue canalizado de forma sensata y racional cuando la empresa adquirió mayor volumen y complejidad. El gasto excesivo de recursos para desarrollar nuevos modelos y (algo que no aparece en la película pero que tiene gran importancia) la incompatibilidad entre los distintos modelos que Apple fue introduciendo en el mercado lastraron la posición de la empresa y forzaron la salida de Jobs.

Pero cuando Jobs se fue, la capacidad de innovación de Apple quedó fulminada y entró en un proceso de decadencia del que, obviamente, los burócratas que ocuparon su lugar no fueron capaces de corregir. Resulta ilustrativo, a este respecto, que, en las dos ocasiones en que se destituye a un director general en la película, los miembros del Consejo de Administración dicen exactamente lo mismo: “Y, ahora, ¿qué hacemos?”. La burocracia puede saber cómo hay que hacer las cosas pero no suele tener tan claro qué cosas son las que hay que hacer. 

Cuando Jobs volvió a Apple en 1997 y aprovechando, en gran medida, su experiencia acumulada en la compañía de animación Pixar y en la de informática Next, supo rectificar los errores de su primera etapa y, a la vez, sin perder los rasgos de creatividad permanente e innovación continua, hacer de la empresa un ejemplo de buen gestión. Y, lo que era aún más difícil, creo que su liderazgo se ejerció dando suficiente aire a la empresa para que el mismo no la acabara ahogando. Que, tras su retirada como primer ejecutivo de Apple y su posterior fallecimiento el año 2011, la empresa haya continuado en primera línea del sector es muestra de que la misma está impregnada de una cultura corporativa que ya tiene su propia dinámica y que no depende exclusivamente de la persona que esté al mando.

Hay un segundo aspecto que me interesaría destacar de la película. Tal como hemos descrito la conjunción de fuerzas que operan en una empresa, es fácil deducir que es sumamente complejo el mantener una senda continua de éxito. Igual se consigue el equilibrio entre las fuerzas en contradicción, incluso por un largo período de tiempo, que se pierde el mismo por cualquier hecho o circunstancia. De ahí que, para que la iniciativa empresarial repercuta de modo relevante en el desarrollo económico y social, es fundamental la existencia de un ENTORNO idóneo para sacar el máximo partido a todas las ideas y proyectos que se ponen en marcha. Aunque a fuerza de repetirlo pueda parecer un puro tópico, Silicon Valley es un buen ejemplo de cómo toda una serie de elementos se conjugan en una especie de círculo virtuoso para permitir que la tecnología se convierta en un motor económico esencial. En otros lugares (por ejemplo en España) es impensable que, cuando la actividad de la empresa se desarrollaba en un garaje, aparezca un Paul Terrell dispuesto a vender en su tienda un ordenador del que sólo existía un precario diseño o un Mike Markkula decidido a invertir en la incipiente compañía. Es ese entorno el que permite que, aunque muchas empresas puedan caer en el camino, otras muchas puedan tomar su relevo y mantener a California, en general, y a Silicon Valley, en particular, como un lugar de referencia tecnológica mundial.

Por esta brillante plasmación de las fuerzas que operan en cualquier empresa y por la descripción de cómo es un entorno que favorece la iniciativa empresarial, merece ser vista esta película por todos aquellos interesados en estos temas y en su análisis para realizar recomendaciones realizadas con la política económica o la consultoría empresarial.

martes, 24 de septiembre de 2013

DEFENSA DE LA RACIONALIDAD CREATIVA


Ya está a la venta mi novela Sin tregua se consumían nuestros ojos. La obra pertenece al género negro y tiene como escenario las actuales circunstancias de crisis económica. A partir del atraco cometido en la oficina principal del Banco Continental iremos descubriendo un mundo donde los abusos bancarios, la avaricia inmobiliaria y la corrupción politica se entrelazan para acabar llegando a las claves que nos han llevado a la situación social y económica actual.

La novela ya se puede adquirir tanto en el formato impreso tradicional como en formato ePUB (que es el más habitual en los dispositivos electrónicos de lectura) en la página web de la editorial:
(En esa misma página web, se puede descargar el inicio de la novela para que el lector pueda comprobar si es de su interés o no.)

Para ver los archivos ePUB en un PC o portátil, podéis descargar el programa gratuito "Adobe Digital Editions" en el siguiente enlace:

http://www.adobe.com/es/products/digitaleditions/

Quedo a vuestra disposición para cualquier cosa que queráis comentarme y para atender vuestras opiniones sobre la obra.
 * * *




En las actuales circunstancias, las empresas y las organizaciones se mueven en dilemas aparentemente irresolubles. Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, las pautas en las que se desenvolvía la actividad económica hasta el año 2007 han quebrado y, ahora, nos enfrentamos a una situación completamente nueva. Ello invitaría a embarcarse en nuevos proyectos, realizar inversiones para ponerlos en marcha y dedicar recursos a emprender nuevas tareas. Sin embargo, nos vemos obligados a operar en un contexto en el que el elemento dominante es la escasez de posibilidades de financiación. Las empresas quieren reservar su tesorería con el único fin de poder mantenerse en el mercado a salvo de posibles contingencias (sin atreverse a diversificar su negocio), el crédito no fluye desde la banca y el elevado endeudamiento de los agentes económicos no hace posible que puedan concertar nuevas operaciones financieras.

En consecuencia, en este nuevo curso que empieza, me gustaría empezar aportando el concepto de “racionalidad creativa” y que lo tengamos siempre en mente como guía a seguir para orientar nuestra conducta. Se trataría de reconocer que nos movemos en un contexto de recursos limitados y, por tanto, la optimización de costes es un elemento esencial pero, por otro lado, admitir que en esta etapa de profundos cambios no nos podemos circunscribir a hacer lo mismo de siempre sin dar ningún tipo de giro a nuestra actividad.

Nassem Nicholas Taleb, en El cisne negro, aporta una idea que considero muy adecuada para esta época. Este autor nos habla de la dificultad de predecir y de la infravaloración sistemática del riesgo en la cual incurrimos persistentemente. Por ello, explica así el método de inversión que practica:

Si sabemos que somos vulnerables a los errores de predicción, y si aceptamos que la mayor parte de las “medidas de riesgo” contienen imperfecciones (…), entonces nuestra estrategia es mostrarnos tan hiperconservadores e hiperagresivos como podamos, en vez de ser medianamente agresivos o conservadores. En lugar de destinar el dinero a inversiones de “riesgo medio” (¿cómo sabemos que es un riesgo medio?) (…), debemos colocar una parte, digamos que entre el 85 y el 90%, en instrumentos extremadamente seguros, por ejemplo las Letras del Tesoro, una clase de instrumentos tan seguros como los que seamos capaces de encontrar en todo el planeta. El restante 10 o 15% lo colocaremos en apuestas extremadamente especulativas lo más apalancadas posibles (como las opciones), en especial carteras de capital de riesgo. De esta manera no dependemos de los errores de la gestión del riesgo (…). En vez de correr un riesgo medio, corremos un riesgo elevado por un lado, y ninguno por el otro.

En relación a los porcentajes anteriores, está claro que pueden variar en función de la menor o mayor aversión al riesgo de cada cual. Si somos precavidos, podemos elevar al 90-95% la inversión en activos seguros. Si somos un poco más lanzados, podemos bajar al 75-80%. En cualquier caso, el trasfondo de la idea es que debemos EXPONERNOS a posibles acontecimientos inesperados positivos, sin incurrir en un exceso de riesgo. Debemos dejar espacio, tiempo y recursos a que podamos obtener beneficios de hechos futuros difícilmente previsibles o altamente inciertos. En definitiva, permitir que la imaginación irrumpa en nuestras vidas y permitir que sus frutos tengan alguna posibilidad de desarrollo. Este enfoque puede resolver el dilema al que nos hemos referido al principio de la entrada y proporcionarnos una posición de ventaja en un futuro que, a día de hoy, todavía no somos capaces de vislumbrar.