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sábado, 20 de diciembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XV)






A lo largo de las sucesivas entradas de esta serie, hay tres ideas que deben estar, más o menos, claras en relación a la intervención del sector público en la economía:

1.- La primera, que, a pesar de los esfuerzos teóricos por desarrollar doctrinas coherentes y racionales, la política económica real siempre se acaba desvirtuando por una mezcla de intereses que tienden a instrumentalizar en beneficio propio las medidas gubernamentales, de tentaciones ideológicas, de incompetencia gestora y de simple asunción de la creencia de que lo que ha funcionado bien en un momento dado puede funcionar bien indefinidamente aunque las circunstancias hayan cambiado. Al final, la política económica presenta una tendencia, quizás inevitable, de alejarse de la senda sensata y acabar exacerbando sus defectos y minimizar sus virtudes.

2.- La segunda, que el contexto de la economía real y el marco institucional en que se desenvuelve la acción de los gobiernos limitan la capacidad de estos para aplicar con éxito las políticas económicas que han diseñado. En muchas ocasiones, el abanico de posibilidades con que los políticos cuentas para aprobar medidas eficaces es bastante limitado y, por ello, lo conveniente es alejarse de cualquier tentación de voluntarismo, de demagogia o de populismo iluminado porque, cuando ello no se evita, los resultados económicos suelen ser desastrosos.

3.- Finalmente, como consecuencia de los dos puntos anteriores, la actuación del sector público puede ser funcional en relación al modelo de desarrollo económico existente y, sin embargo, puede dejar de serlo y convertirse inopinadamente en un obstáculo para que dicho desarrollo económico se mantenga o se reanude. La conciencia de dicha circunstancia nunca es inmediata y, por tanto, puede haber largos períodos de tiempo en que la actuación de los gobiernos no sólo no ayude a la recuperación económica sino que puede acabar siendo un lastre para que la misma acabe teniendo lugar.

sábado, 6 de diciembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XIV)







Las nociones de qué es el paradigma neoliberal son fáciles de comprender porque son las que han impregnado, en gran medida, las políticas económicas de los países occidentales en las últimas tres décadas.

Así, desde el punto de vista de la asignación de recursos y el desarrollo económico, prima la confianza en el libre mercado como el mecanismo más eficiente para dirigir la producción de bienes y servicios de forma que las tendencias dominantes son la desregulación, la privatización de empresas públicas, la limitación de la progresividad de los impuestos sobre la renta y, en general, los intentos de reducir de forma permanente la presión fiscal (en el caso del paradigma keynesiano, la disminución de la presión fiscal tenía un carácter marcadamente coyuntural, con la finalidad de superar posibles situaciones de recesión económica). En general, se ha intentado frenar el peso del sector público en la economía, optando por fórmulas de promoción del sector privado en áreas como la educación y la sanidad. 

En relación a las políticas de estabilización, se desconfía de la utilización del déficit público como arma para luchar contra el desempleo, poniendo todo el énfasis en el manejo de la política monetaria, siendo prioritario el objetivo de moderación del nivel de precios y control de la inflación.

Finalmente, las políticas de redistribución de la renta son puestas en entredicho, en consonancia con la confianza en el libre mercado como medio para determinar precios, salarios y nivel de beneficios empresariales.


viernes, 21 de noviembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XIII)




En nuestro recorrido por la evolución del sector público, hemos llegado al paradigma dominante en el momento actual que, por comodidad, vamos a llamarlo “paradigma neoliberal”, en la medida en que se aparta del keynesianismo previo y adopta la visión liberal como directriz de sus actuaciones. Cuando desarrollemos nuestras explicaciones, veremos que hay contradicciones importantes en la aplicación efectiva del paradigma pero, de momento, lo que toca es comprender las razones básicas de su nacimiento y los éxitos iniciales que supuso su implantación.

E.- PARADIGMA NEOLIBERAL (1981-?).- Como vimos al terminar de exponer el paradigma keynesiano, este acabó por generar un impulso a la demanda agregada que provocó, cuando empezaron a descender los aumentos de productividad, desequilibrios en todo el sistema económico, que se resumieron en un alza descontrolada de la inflación. Por ello, para poner remedio a estos problemas, los argumentos que se expusieron tenían dos vertientes distintas pero complementarias:

- Por un lado, al amparo de las ideas del monetarismo y de la Escuela Austríaca, se situó la estabilidad de precios como principal objetivo de la política económica, por encima de la lucha contra el desempleo.

- Por otro lado, al amparo también de las ideas de la Escuela Austríaca y las de la Economía de la Oferta, se consideró que era el excesivo intervencionismo público las causas de la desaceleración económica y de la caída de la productividad que estaban teniendo lugar, de modo que el menor peso del sector público conseguido a través de reducciones de impuestos, la privatización de empresas públicas y la desregulación de amplios sectores productivos pasaron a ser los criterios orientadores en las políticas económicas de los países occidentales.

domingo, 2 de noviembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XII)





En las anteriores entradas, hemos visto cómo los elementos que configuraron el paradigma keynesiano estimularon una mayor intervención del sector público y una combinación de políticas que tendían a impulsar la demanda agregada mediante una expansión tanto fiscal como monetaria. Igualmente, las políticas de redistribución de la renta también ayudaron a impulsar la demanda, en la medida en que mejoraron los niveles de ingresos de los segmentos con menor renta, los cuales tienen mayor propensión al consumo que al ahorro. En suma, todas estas políticas ayudaron a impulsar el crecimiento pero, en última instancia, ello dependió de unas circunstancias económicas favorables.

Habría que decir, más bien, que la circunstancia favorable era una y fundamental: el importante crecimiento de la productividad que tuvo lugar tras la finalización de la Ii Guerra Mundial con la incorporación al sistema económico de importantes avances técnicos centrados en la utilización masiva de la electricidad y los derivados del petróleo, el crecimiento de medios de transporte novedosos como el automóvil y el transporte aéreo y la automatización intensiva de los procesos de producción.

Mientras los crecimientos de productividad se mantuvieron, la expansión de la demanda no sólo era perjudicial sino que ayudaba a sostener elevadas tasas de crecimiento. El problema surgió cuando esos aumentos de la productividad empezaron a debilitarse. Ya vimos en anteriores entradas (por ejemplo: http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/09/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.html) la magnitud de la caída que afectó tanto a Estados Unidos como a Europa y que el concepto relevante era la denominada “Productividad total de los factores” (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/03/el-cambio-tecnologico-la-madre-de-todos.html).

domingo, 19 de octubre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XI)







En la anterior entrada, comentamos cómo un sistema de tipos de cambio fijos y una mayor intervención de los gobiernos fueron notas características del paradigma keynesiano, el cual se desarrolló, aproximadamente, entre 1933 y 1981. Ambos rasgos no cabe considerarlos como independientes sino que, en realidad, el primero acabó alimentando el segundo de un modo que, normalmente, no suele explicarse. En un sistema de tipos de cambio fijos, la política monetaria carece de autonomía por lo que sólo la política fiscal se convierte en un instrumento eficaz para su utilización con fines expansivos. Por lo contrario, en un sistema de tipos de cambio variables, sólo la política monetaria tiene, en última instancia, la virtualidad de constituir un estímulo positivo.

Para comprender lo que acabamos de decir, hay que recurrir al modelo Mundell-Fleming, que explica bastante bien la eficacia de las distintas políticas en diferentes regímenes cambiarios.

domingo, 5 de octubre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (X)





En la anterior entrada, vimos cómo la quiebra del paradigma liberal provocó la necesidad de crear un nuevo marco de política económica. De hecho, los principales rasgos del nuevo paradigma imperante, el keynesiano, fueron una respuesta clara a los problemas que se habían presentado con anterioridad. Adicionalmente, tras el final de la II Guerra Mundial, surgió una nueva dificultad, centrada en el desafío que suponía la existencia de la Unión Soviética, su conversión en gran potencia y la existencia, por ende, de un sistema alternativo al que suponía el de economía de mercado.


sábado, 20 de septiembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (IX)







En la anterior entrada, explicamos cómo el paradigma liberal tuvo una larga vida que podemos decir que comenzó con la independencia de Estados Unidos y la publicación de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith en 1776 y que terminó, tras el estallido de la crisis de 1929, con el inicio del New Deal del presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt en 1933.

Entre medias, tuvo que convivir con el paradigma nacionalista (muy influido por la Escuela Historicista y por el “principio de las industrias nacientes”) que hizo su presencia en Japón en 1868 tras la Revolución Meiji y en Alemania a partir de su unificación en 1870.
Adicionalmente, el triunfo de los bolcheviques y el nacimiento de la Unión Soviética en 1917 supusieron un nuevo desafío que generó problemas y tensiones añadidos en el período de entreguerras.

El período anterior a 1914 es conocido como la Belle Époque y es recordada como una etapa próspera y llena de felicidad, chispeante y divertida. Autores como Stefan Zweig (http://es.wikipedia.org/wiki/Stefan_Zweig), basaron su obra en la melancolía por el “paraíso perdido”, asociada, en su caso, a la desintegración del imperio austrohúngaro. Lo más llamativo es que el hecho que sirvió de chispa al suceso letal (que fue, obviamente, la I Guerra Mundial) ocurrió casi por casualidad. Los terroristas que planearon atentar contra el duque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en su visita a Sarajevo el 28 de junio de 1914, ya habían fracasado cuando, uno de ellos, Gavrilo Princip vagaba por la ciudad sin saber qué hacer. De repente, el chófer que conducía a los herederos del trono austrohúngaro equivocó el trayecto. El general Potoirek, quien los acompañaba, dio órdenes al conductor para que retrocediera inmediatamente.  Yendo el coche lentamente marcha atrás, Princip se encontró con que, delante de él, tenía a los dos objetivos que su grupo se había marcado y, simplemente, disparó a ambos. Cuatro años después, Europa estaba destrozada y el comunismo y los nacionalismos plantaron cara a un liberalismo que se vio arrinconado tras la Depresión del 29.





Recreación atentado contra Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek


domingo, 14 de septiembre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (VIII)






Hasta ahora, hemos visto las diversas teorías que se han formulado sobre cuál debía ser el papel del sector público. A partir de hoy, vamos a ver la evolución real que ha experimentado el sector público en los últimos 250 años.

2.- EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR PÚBLICO.

Cuando se aborda este tema, casi siempre se suele establecer un paralelismo tajante e inequívoco entre las diversas teorías que hemos repasado y las diferentes etapas que el campo de acción del sector público ha experimentado. Este paralelismo no es correcto por dos motivos:

1.- El primero, porque la política económica real nunca coincide exactamente con la política económica propuesta desde el ámbito académico. En la política económica real, influyen las características del entorno social, la influencia de intereses empresariales y económicos articulados a través de grupos de presión, las resistencias que siempre existen a cualquier tipo de cambio, los elementos culturales, los propios intereses políticos y una infinidad de vectores.




miércoles, 6 de agosto de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (VII)





Cuando las políticas de corte keynesiano empezaron a tener problemas a principios de los años 70, se procedió a la búsqueda de alternativas para resolver las dificultades que presentaba la coyuntura económica. De este modo, el monetarismo y la Escuela Austríaca adquirieron un protagonismo del que habían carecido en los años posteriores a la II Guerra Mundial y la Escuela de la Public Choice aportó argumentos para intentar demostrar que el aumento del peso de los estados en la vida económica no se debía a factores estructurales sino a simples vicios que arrastraba el proceso de elaboración de los presupuestos públicos.

Sin embargo, las políticas que se desarrollarían en los años posteriores no hubieran sido las mismas sin la aparición de la llamada Economía de la Oferta. No tanto porque sus ideas formaran un conjunto sólido y bien estructurado que propusiera una visión alternativa de la realidad económica sino porque sus postulados pudieron ser fácilmente vulgarizados e instrumentalizados para poner en práctica determinadas medidas y programas económicos.

I.- LA ECONOMÍA DE LA OFERTA.- Como hemos explicado en otras entradas del blog, un factor clave en la evolución económica de los países desarrollados en los últimos 50 años ha sido la caída del crecimiento de la productividad desde finales de los años 60 (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/09/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.htmlhttp://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/02/el-cambio-tecnologico-la-madre-de-todos.htmlhttp://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/03/el-cambio-tecnologico-la-madre-de-todos.htmlhttp://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/03/el-cambio-tecnologico-la-madre-de-todos_7.html). Esta caída del crecimiento de la productividad (entendida como "productividad total de los factores", como se puede ver en los posts enlazados) llevaba asociada, inevitablemente, un freno a los aumentos de los niveles de vida que se habían experimentado a partir de 1945. Por tanto, surgió la pregunta de cuáles eran las causas que incidían en dicha caída y de cómo se podía medir su impacto.

A partir de 1970, surgió un grupo de economistas, encabezados por Martin Feldstein (1939- ), pero del que también formaban parte Michael Boskin (1945- ), Lawrence Summers (1954- ) y Murray Weidenbaum (1927-2014), que concluyeron que los niveles de presión fiscal y la excesiva regulación existente habían reducido los incentivos al ahorro, la inversión y al trabajo y ello había acabado afectando al crecimiento de la productividad.



Martin Feldstein


lunes, 4 de agosto de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (VI)






Con la revisión de las ideas monetaristas en la anterior entrada, iniciamos el repaso a las escuelas que tenían en común su rechazo al keynesianismo. Aunque, en muchas ocasiones, en los medios de comunicación y en ámbitos políticos se suelen equiparar los postulados de todas las corrientes que estamos analizando, en realidad entre ellas, aunque hay importantes aspectos comunes, también puede haber diferencias sustanciales que han provocado agrias polémicas entre ellas. Conforme vayamos desgranando sus razonamientos, iremos viendo unos y otros.

G.- LA ESCUELA AUSTRÍACA.- La Escuela Austríaca tiene su origen en la obra de Carl Menger (1840-1921). Aunque a este autor, como recordarán, también se le suele incluir dentro de la Escuela Neoclásica y, de hecho, sus ideas tenían muchos puntos en común con las de Jevons, Walras o Marshall, en realidad sus trabajos marcan un punto de inflexión claro respecto a los autores citados tanto por su metodología (al confiar exclusivamente en el pensamiento deductivo y rechazando cualquier tipo de aparato matemático) como por su confianza absoluta en los mecanismos de mercado. Estos principios se mantuvieron con los continuadores de la Escuela: Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), Friedrich von Wieser (1851-1926), Ludwig von Mises (1881-1973) y Friedrich von Hayek (1899-1992).



 
Ludwig von Mises



Friedrich von Hayek


lunes, 28 de julio de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (V)





Desde el punto de vista académico, el keynesianismo fue la escuela económica imperante desde la finalización de la II Guerra Mundial hasta los años 70. Desde su irrupción, el resto de escuelas que estaban en contra de la intervención de los gobiernos en el funcionamiento de la economía intentaron refutar sus argumentos y demostrar que los de las escuelas Clásica y Neoclásica seguían estando vigentes. Como vimos en la anterior entrada, ya hubo seguidores de la Escuela Neoclásica que consideraron que los principios de esta seguían siendo válidos y que el keynesianismo sólo era aplicable en el sentido de que servía para acelerar los mecanismos ya existentes en una economía de mercado. Los representantes de la Escuela Monetarista, de la Escuela Austríaca, la Escuela de la Economía de la Oferta y de la Escuela de la Public Choice no consideraron que, ni en el supuesto trazado por la llamada Síntesis Neoclásica, estuviera justificado que el gobierno incurriera en déficit público o en medidas intervencionistas sobre el sector privado con el fin de restablecer el pleno empleo ya que todos ellos coincidían en que ambas decisiones serían, en cualquier caso, medidas negativas y contraproducentes. Por supuesto, cada escuela tendría sus propios y acusados matices sobre dicha aseveración.

F.- LA ESCUELA MONETARISTA.- En términos generales, el monetarismo parte del reconocimiento de las mismas rigideces descritas por el keynesianismo y que impedirían un ajuste rápido para la recuperación del pleno empleo. Pero para esta escuela, tanto la política fiscal como la monetaria serían ineficaces para acelerar dicho proceso.

martes, 22 de julio de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (IV)





En la entrada de hoy, vamos a seguir hablando de la Escuela Keynesiana, pero no nos vamos a centrar en lo que dijo Keynes sino en lo que afirmaron los continuadores de la Escuela.

E.- LA ESCUELA KEYNESIANA (continuación).- Como dijimos en la anterior entrada, Keynes, en la Teoría General, indicó que, en determinadas circunstancias, no se podía confiar en los mecanismos automáticos del mercado para que, después de una recesión, el sistema económico volviera a una situación de pleno empleo o, alternativamente, a una cifra de paro correspondiente a su nivel estructural, ya que a menores tasas de desempleo le corresponderían mayores tasas de inflación por lo que, en la práctica, habría que elegir una combinación de empleo e inflación que resulte satisfactoria. Para que ello sucediera, había que adoptar, en primer lugar, una política monetaria expansiva que redujera sustancialmente los tipos de interés y estimulara la inversión. Sin embargo, en la situación conocida como “trampa de la liquidez”, ese remedio podía ser ineficaz y podía ser necesario el aumento del gasto público y la generación de déficits para poder impulsar la demanda agregada. Otra forma de restablecer el pleno empleo sería mediante la redistribución de la renta, utilizando la política fiscal para gravar a los segmentos más elevados de renta y concediendo subsidios a los segmentos inferiores. Como estos últimos tendrían mayor propensión al consumo, el resultado de esta combinación de medidas sería el aumento de la demanda.

lunes, 14 de julio de 2014

SECTOR PUBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (III)







Como dijimos en la anterior entrada, la Depresión del 29 supuso uno de los desafíos más importantes para los postulados de las escuelas Clásica y Neoclásica. Aparte del aspecto académico de la cuestión, dicha crisis tuvo implicaciones políticas decisivas al aparecer los regímenes nazi y fascistas, por un lado, y el régimen soviético, por otro, como alternativas a los sistemas basados en la democracia liberal y la economía de mercado. La II Guerra Mundial y la Guerra Fría pueden llegar a interpretarse, en este contexto, como el enfrentamiento entre las tres formas citadas de organización política, económica y social. Por ello, el contenido del debate y la pugna van más allá de lo que ahora vamos a exponer, que se basará en la vertiente estrictamente teórica.

E.- LA ESCUELA KEYNESIANA.- Para las escuelas Clásica y Neoclásica, las oscilaciones cíclicas estaban asociadas a ajustes de carácter temporal del sistema económico. De forma más o menos rápida, tras una recesión, los índices de paro se reducirían y las tasas de crecimiento volverían a sus tasas normales sin que mereciera la pena considerar situaciones prolongadas de estancamiento y desempleo. La crisis surgida en torno a 1870 ya supuso una excepción importante a dicho principio. Sin embargo, como una prolongación del debate entre la banking school y la currency school del que hablamos al analizar la Escuela Clásica, se consideró que los estancamientos económicos prolongados tenían, fundamentalmente, una raíz monetaria. El economista sueco Knut Wicksell (1851-1926) los achacó a las diferencias entre el tipo de interés natural y el tipo de interés monetario. Partamos del siguiente gráfico:

miércoles, 9 de julio de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (II)







El pensamiento de las escuelas Clásica y Neoclásica impregnó las políticas de las economías occidentales sin oposición fáctica relevante hasta, aproximadamente, 1870. En ese año, se produjeron dos hechos sucesivos que merecen ser destacados. En primer lugar, la guerra franco-prusiana, cuyas consecuencias más llamativas fueron la derrota francesa, la caída de Napoleón III y la confirmación de la unificación alemana, simbolizada por la coronación de Guillermo I en Versalles. Como consecuencia indirecta del colapso del régimen imperial francés, se produjo el levantamiento de la Comuna de París desde el 18 de marzo al 28 de mayo de 1871. Ambas circunstancias situaban en el escenario político dos circunstancias nuevas que serían decisivas en las siguientes décadas:

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (I)





Como probablemente sabrán, el Gobierno español ha presentado recientemente una reforma fiscal, de complicada evaluación y dudosa eficacia (http://estaticos.expansion.com/opinion/documentosWeb/2014/06/23/reformafiscal_2306.pdf). Como esta cuestión es ardua, compleja, requiere de un análisis pormenorizado y, sobre todo, es inseparable del tema del gasto público, es conveniente empezar viendo aspectos relacionados con esta segunda vertiente con el fin de entender con mayor claridad lo que debemos decir en relación a los impuestos.

Esta serie que empezamos hoy, se va a componer de las siguientes partes:

1.- TEORÍAS ECONÓMICAS SOBRE EL PAPEL DEL SECTOR PÚBLICO.
2.- EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR PÚBLICO.
3.- EL SECTOR PÚBLICO EN ESPAÑA.
4.- PERSPECTIVAS DE FUTURO.

Por lo tanto, hoy empezaremos con el primer apartado, donde hablaremos de la visión que del tema tenían la Escuela Clásica, la Escuela Neoclásica, la Escuela Historicista, la Escuela Socialista, el Keynesianismo, el Monetarismo, la Escuela Austríaca, la Escuela de la Economía de la Oferta y la Escuela de la Public Choice.

sábado, 21 de junio de 2014

DINERO Y GOLES TEMPORADA 2013-2014







Hace dos años, a raíz del análisis que realizamos de la película Moneyball: Rompiendo las reglas (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/02/analisis-de-moneyball-rompiendo-las.html), llevamos a cabo un pequeño estudio que relacionaba la puntuación de los equipos de la Liga BBVA (la 1ª División del fútbol español) con sus presupuestos (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/03/dinero-y-goles.html) y llegamos a la conclusión de que el volumen de dichos presupuestos no servía para explicar los puntos obtenidos en el campeonato por lo que, por deducción, sería la gestión de esos recursos la que explicaría el éxito o fracaso deportivo. En la temporada 2012-2013, repetimos el ejercicio y obtuvimos unas conclusiones similares (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2013/06/dinero-y-goles-temporada-2012-2013.html). Como este tema ya se ha convertido en un clásico del blog, en esta entrada vamos a comprobar qué resultados alcanzamos aplicando el mismo análisis a la puntuación de los diferentes equipos en la temporada 2013-2014.

lunes, 2 de junio de 2014

BLOG HOP: CONEXIÓN, REFLEXIÓN, RENOVACIÓN…





Mi amiga Marta Moreno, quien, junto al fotógrafo Lorenzo Hernández, publica el blog Remembering in London (http://rememberinginlondon.blogspot.co.uk/) y quien, también junto a Lorenzo, es responsable de COLLAGE MAGAZINE (http://www.collagethemagazine.com/), me ha invitado a participar en el proyecto Blog Hop. La idea es sencilla: cada bloguero responde a cuatro preguntas sobre el acto de escribir y, a continuación, tiene que pasar el relevo a otros blogueros para que hagan lo mismo.

miércoles, 2 de abril de 2014

CICLO ECONÓMICO Y ESTRATEGIA EMPRESARIAL


En el día de hoy, enlazo colaboración que he realizado para El blog de Esic Málaga. En ella, hablo de las teorías del ciclo económico, de su aplicación para España, de las previsiones que de las mismas se derivan para el futuro inmediato y, en consecuencia, de las estrategias empresariales que serían coherentes con dichas previsiones. 

http://esic.edu/malagablog/ciclo-economico-y-estrategia-empresarial/#prettyPhoto

A continuación, transcribo el contenido de dicho post:

viernes, 7 de marzo de 2014

EL CAMBIO TECNOLÓGICO: LA MADRE DE TODOS LOS CRECIMIENTOS (y III)



Concluíamos nuestra anterior entrada con la afirmación de que, sin cambio tecnológico, los niveles de vida tienden a estancarse.

Reiteradamente, hemos aludido a los datos que muestran como el progreso tecnológico se ha ido desacelerando en las últimas décadas, fenómeno que es el que explica, en última instancia, la mayoría de los problemas por los que han pasado las economías occidentales en las últimas décadas.

Así, según datos aportados por Paul Krugman en su libro Vendiendo prosperidad (1994, publicado en España por la Editorial Ariel), en Estados Unidos “desde finales del siglo XIX hasta la II Guerra Mundial, la productividad creció, en promedio, alrededor de un 1,8% al año, lo suficiente para duplicar aproximadamente los niveles de vida cada cuarenta años. Desde la II Guerra Mundial hasta 1973, el crecimiento medio fue mayor, un 2,8% anual, lo suficiente para duplicar los niveles de vida cada veinticinco años. Desde 1973, la productividad creció, en promedio, menos de un 1% al año, ritmo que tardaría ochenta años en lograr el aumento del nivel de vida que se registró en menos de una generación después de la II Guerra Mundial”. Hay que indicar, no obstante, que, desde 1973, el comportamiento de la productividad no ha sido homogéneo. Según datos de la misma obra, en el período 1979-1989 el crecimiento de la productividad por asalariado fue sólo del 0,8% al año. Según un documento del Servicio de Estudios del BBVA, elaborado por Jorge Sicilia, en el período 1995-2005, la productividad volvió a crecer a tasas cercanas al 3%, manifestándose nuevamente una desaceleración en 2006, con un crecimiento de sólo el 1,5%. Con independencia de los matices indicados, es importante que nos quedemos con la tendencia patente de reducción del crecimiento de la “Productividad Total de los Factores” (PTF).

sábado, 1 de marzo de 2014

EL CAMBIO TECNOLÓGICO: LA MADRE DE TODOS LOS CRECIMIENTOS (II)


En nuestra entrada anterior, comentamos cómo la paralización que había experimentado el cambio tecnológico y el subsiguiente freno que ello había supuesto para el crecimiento de la productividad y del nivel de vida. Sin embargo, hay que puntualizar a qué nos referimos cuando hablamos de productividad. Para ello, vamos a partir del concepto de función de producción.

La función de producción representa qué niveles de producción se obtienen con la aplicación de distintos niveles de factores de producción. En el siguiente gráfico, consideramos que los dos factores de producción considerados son capital (en el sentido de activos físicos), representado por la letra K, y el trabajo, representado por la letra L. Con aplicaciones crecientes de factores, la producción sube hasta un punto máximo. A partir del mismo, debido a la ley de rendimientos decrecientes, nuevas adiciones bien de capital bien de trabajo ya no dan lugar a aumentos de producción sino a disminuciones. 





jueves, 20 de febrero de 2014

EL CAMBIO TECNOLÓGICO: LA MADRE DE TODOS LOS CRECIMIENTOS (I)









Si queremos simplificar los actuales problemas de la economía mundial, podríamos decir, como ya hemos dicho en alguna ocasión (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2013/05/previsiones-para-america-latina-y-el.html),  que el elemento crítico central es el de las deficiencias estructurales de las principales economías occidentales. Así, el crecimiento de los últimos años de las economías emergentes y en vías de desarrollo ha contrastado con la atonía de Japón, Estados Unidos y de la mayoría de las economías europeas.

martes, 4 de febrero de 2014

ANÁLISIS DE EL LOBO DE WALL STREET (y III)

ANÁLISIS DE EL LOBO DE WALL STREET (y III)

En nuestras dos anteriores entradas (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/01/analisis-de-el-lobo-de-wall-street-i.html y http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/01/analisis-de-el-lobo-de-wall-street-ii.html), empezamos analizar la última película de Martin Scorsese, El lobo de Wall Street, desde un punto de vista económico. Hoy, terminamos dicho análisis, abordando los dos últimos aspectos que considero relevantes.

UN MARCO INSTITUCIONAL INADECUADO

Cuando se puso fin a la convertibilidad dólar-oro y, a raíz de ello, se pasó a un patrón fiduciario, que, a largo plazo, ha tenido consecuencias negativas para todo el sistema económico y que nos ha llevado a la actual situación que estamos sufriendo. 



 Leonardo di Caprio (izq.) y Kyle Chandler (der.) en una escena de la película. Chandler interpreta al agente del FBI Patrick Denham, cuyas investigaciones llevaron a la detención de Jordan Belfort.


El establecer un patrón fiduciario no tenía que haber llevado a un desenlace de este tipo. Pero, estando claro que se corría ese riesgo, se tenía que haber diseñado un marco institucional que lo evitara o, al menos, lo disminuyera, actuando sobre dos frentes diferentes: el primero, evitar que la masa monetaria se desbocara y acabara provocando un alza en la inflación; el segundo, evitar que las entidades financieras alcanzaran una dimensión desproporcionada y/o acabaran incurriendo en riesgos excesivos. En el fondo, ambos aspectos son las dos caras de una misma moneda, en la medida en que la masa monetaria o cantidad de dinero en circulación es, básicamente, dinero bancario.

Como ya explicamos en su día (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2010/12/el-vuelo-de-icaro_22.html, http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/10/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.html), las subidas de precios de los activos inmobiliarios eran un indicador claro de que el descontrol monetario ya había empezado a reflejarse en subidas de precios insostenibles (aunque los precios de los bienes y servicios corrientes, gracias al proceso de globalización y la externalización de procesos de fabricación a países en vías de desarrollo con menores costes laborales). Por supuesto, dicho proceso iba asociado a un aumento desmedido de los balances bancarios y a la generación de deudas que suponían un riesgo cada vez mayor en función de que iban a asociados a precios crecientemente elevados de unos inmuebles artificialmente sobrevalorados.

Posiblemente, todo este mecanismo no fue paralizado porque, en gran medida, los Gobiernos contemplaban satisfechos cómo el mismo generaba un crecimiento que, aunque ilusorio, permitía mantener un clima de euforia en la opinión pública.

Aunque estos hechos son posteriores a aquellos que relata la película, en la misma es posible identificar una parte fundamental de los problemas que presentaban las instituciones de supervisión. Observemos cómo se muestra la impotencia de los inspectores de la SEC (encerrados en una habitación con el frío de aire acondicionado al máximo) para detectar y frenar las prácticas irregulares de Stratton Oakmont y cómo es, al final, el FBI quien actúa para detener al broker y acusarle de una larga serie de delitos. Como es obvio, los mecanismos de supervisión e inspección sólo tienen sentido si permiten actuar a priori y no sólo a posteriori. Que, en los años siguientes, no se modificara esta situación, explica que se pudiera realizar la comercialización masiva de hipotecas subprime a través de fondos de titulización sin que se informara adecuadamente sin los riesgos asociados a dichos productos.



 Escena de la película en la que se recrea la detención de Jordan Belfort


Hay otro elemento del marco institucional que conviene destacar y es cómo, al final, los flujos de dinero (aunque sean irregulares) acaban encontrando acomodo en algún paraíso fiscal (ello se refleja en la visita que realiza Jordan Belfort al banquero suizo Jean Jacques Saurel para dar salida a unos capitales obtenidos de forma poco ortodoxa). A nivel internacional, sin la existencia de una arquitectura financiera armonizada, va a ser imposible erradicar ciertas prácticas que acaban causando un daño irreparable a ahorros e inversores. Unido a ello, la evasión fiscal que genera la existencia de estos paraísos fiscales daña a las diferentes haciendas públicas y acaba provocando que las cargas tributarias acaben recayendo sobre aquellos que no pueden utilizar los mecanismos evasores y no pueden escapar de la acción del fisco. En el fondo, uno de los problemas que arrastramos es que un mundo globalizado necesita un marco institucional también globalizado que no permita la existencia de territorios “francos” que cumplan la función que tenía la Isla de la Tortuga durante buena parte del siglo XVII: la de ser lugar de albergue de los filibusteros de todo el Mar Caribe y sus proximidades (http://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_la_Tortuga).



 En el centro, Jean Dujardin, quien interpreta al banquero suizo Jean Jacques Saurel




EL MARCO SOCIAL

Para terminar, tenemos que mencionar el elemento que hace posible, finalmente, que toda una serie de conductas y comportamientos disfuncionales cristalicen y se conviertan en normales y habituales. Ante todo, conviene destacar que afirmaciones del propio Jordan Belfort (http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-01-17/sexo-cocaina-y-un-lobo-en-wall-street_76788/) o de personas que han conocido el mundo financiero de la época o de momentos posteriores (http://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2014-02-04/mis-dias-y-mis-noches-al-lado-de-los-lobos-de-la-city-londinense_84660/) han confirmado, en términos generales, lo que la película narra o, incluso, que la misma se queda corta a la hora de recrear determinadas situaciones.

Igualmente, también el film deja una sensación de ambigüedad en torno a la figura de Belfort: ¿es retratado como un héroe o como un villano? Sobre todo, si vemos la última escena de la película, resulta difícil no concluir que la sociedad o, al menos, estratos significativos de la misma, ven a Jordan Belfort o personajes similares como un modelo a seguir. Y ello nos lleva, inevitablemente, a la cuestión de las pautas culturales y de las normas éticas imperantes.

Porque todas las circunstancias que hemos mencionado hasta la fecha tienen como sustrato una mentalidad en la que el corto plazo tiene más peso que el largo plazo, en la que al dinero “rápido” se le da más importancia que a las empresas y negocios sustentados en una trayectoria seria y rigurosa, en la que las apariencias son más relevante que la sustancia, en las que lo virtual ha ganado la partida a lo real… Sólo sobre esa cultura dominante es cómo pueden sustentarse todos los fenómenos de los que hemos hablado en estas tres entradas y, por eso, creo que tiene plena justificación el clima excesivo del que está impregnada la película y que constituye el telón de fondo necesario para la mayoría de los hechos que vemos en ella.

Quizás, debamos traer a colación lo que el profesor Julio Segura escribió en la obra colectiva Problemas económicos españoles en la década de los 90 (Galaxia Gutenberg, 1995) ya que, en sus palabras, ya advertía sobre el peligroso peso que lo financiero estaba adquiriendo en nuestros sistemas económicos:

Sospecho que este predominio de la esfera financiera sobre la real – y más aún la desvinculación de la primera respecto de la segunda-, este alejamiento de los precios de los aspectos fundamentales de la demanda y la oferta ha terminado afectando a la propia escala de valores prevalecientes en el mundo económico. Por ello, no es de extrañar que el modelo de referencia de los estudiantes de ciencias empresariales sean los financieros de corto plazo, y que el empleo más atractivo sea la tesorería de las grandes instituciones financieras. Y, en consecuencia, el atractivo del empresario en sentido estricto resulta escaso.

Esto constituye, en mi opinión, un grave peligro, porque afecta a valores esenciales para el funcionamiento de nuestras sociedades, tales como el respeto por el trabajo bien hecho, la autoestima profesional y la consideración de los efectos sociales de las acciones individuales.”

Vistas a la luz de los acontecimientos posteriores, estas afirmaciones se demuestran absolutamente premonitorias y describen con gran precisión el proceso que nos ha llevado a la crisis actual.

La moraleja que, en el fondo, transmite El lobo de Wall Street es que, a pesar de que el comportamiento de Jordan Belfort puede ser tildado de psicopático, acaba siendo un ídolo porque la sociedad ensalza, apoya y estimula su forma de pensar y su estilo de vida. Es esta inquietante reflexión con la que termina el film y que nos debería hacer meditar (si los acontecimientos de los últimos años no lo han hecho ya) sobre cuál es la senda por la que están marchando nuestras sociedades y nuestras economías y que es necesario rectificar. A pesar de que han pasado más de seis años desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime, dicha rectificación sigue aún pendiente.



miércoles, 29 de enero de 2014

ANÁLISIS DE EL LOBO DE WALL STREET (II)

ANÁLISIS DE EL LOBO DE WALL STREET (II)

En nuestro anterior post (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2014/01/analisis-de-el-lobo-de-wall-street-i.html), empezamos a realizar el análisis de la película El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, desde un punto de vista económico. En esta entrada, vamos a abordar dos nuevos aspectos del film.

LAS EXUBERANCIAS IRRACIONALES O LAS BURBUJAS RECURRENTES

Acabamos la anterior entrada explicando cómo el sistema financiero acaba recurriendo a los cambios continuos en los productos comercializados como medio para generar comisiones que sirvan para cimentar su cuenta de resultados. Este fenómeno acaba estando asociado, inevitablemente, a la formación de “burbujas” periódicas en los mercados financieros (lo que Alan Greenspan calificó como “exuberancia irracional”). El motivo de ello es que determinados activos acaban poniéndose “de moda” y los ahorros fluyen masivamente hacia ellos inflando sus precios hasta niveles insostenibles a largo plazo.




Jake Hoffman y Leonardo di Caprio en El lobo de Wall Street. Jake Hoffman interpreta a Steve Madden, propietario de una empresa de calzado cuya salida a bolsa fue realizada por la firma de Jordan Belfort.

Observemos que, sin la existencia de “burbujas” ni de productos financieros “de moda”, sería más difícil pedalear en la “bicicleta oculta” de la que hablábamos el día anterior. Este fenómeno ayuda, evidentemente, a que el público y las empresas canalicen sus inversiones hacia aquellas acciones de las que tanto hablan los medios de comunicación, hacia aquellos títulos de deuda que tan buenos resultados que están proporcionando según afirman los periódicos económicos, hacia aquellos instrumentos financieros que parecen ser el último grito en cuanto a innovación y rentabilidad, hacia aquellos sectores que prometen ser la vanguardia de un futuro próspero… Y, obviamente, libera de responsabilidad a muchos “asesores”, que se han limitado a seguir el mismo camino que ha tomado la gran mayoría de inversores y analistas.

En la segunda mitad de los años 90, fue el caso paradigmático de los valores tecnológicos, la famosa “burbuja punto com” que tan abruptamente explotó con el inicio del nuevo milenio. Pero, con independencia de que esta sea la burbuja más conocida, en las últimas décadas se han repetido circunstancias similares. Ocurrió en la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo cuando las grandes estrellas eran los títulos de deuda de los países iberoamericanos. Todo terminó a principios de los 80 con una importante crisis de deuda que afectó, sobre todo, a México, Brasil y Argentina. Desde finales de 86, se produjo una fuerte subida en Wall Street, que desembocó en la fuerte caída de los valores cotizados en octubre de 1987, hecho que se cuenta a principios de la película (recordemos que esta fue la época donde los grandes brokers se convirtieron en las estrellas del momento, como se relata en Wall Street -1987- de Oliver Stone). Como vemos en el siguiente gráfico, en un mes se perdieron todos los beneficios conseguidos en un año de subida (comprobaremos que ello se repetiría de forma mucho más relevante en años siguientes):





En el período 1992-1993, se produjo la crisis del Sistema Monetario Europeo, viéndose afectados los tipos de cambio de varias divisas: la libra esterlina, la lira italiana, la peseta española, el escudo portugués y la libra irlandesa. En el período 1993-1994, los afectados fueron los mercados de bonos públicos, con una fuerte caída de sus cotizaciones y, en consecuencia, un alza paralela de sus tipos de interés. En 1995, quien volvió a sufrir una grave crisis de deuda fue México. En los años 1997-1998, la crisis afectó a un gran número de economías emergentes, que fueron cayendo una detrás de otra como fichas de dominó (Tailandia, Corea del Sur, Indonesia, Rusia, Brasil - hasta acabar afectando a Argentina, con el famoso "corralito" decretado en 2001-…). Como hemos dicho con anterioridad, el siglo XXI empezó con la estallido de la “burbuja punto com”. Después, el producto que se reveló como un enorme fiasco fueron las titulizaciones hipotecarias… Y así seguimos hasta hoy.

Observemos cuál fue la evolución del Dow Jones de Industriales en el período 1997-2008:




Es fácil apreciar que, a pesar de todos los movimientos bursátiles, a finales de 2008 el índice tenía, aproximadamente, el mismo valor que once años antes.

Y la gran duda es, ante la fuerte subida experimentada por ese mismo índice desde 2009, al calor de los sucesivos impulsos monetarios instrumentados por los bancos centrales, si ese aumento se fundamenta sobre bases sólidas o si, antes o después, va a sufrir una fuerte corrección:





De lo que podemos estar seguros es de que, si vemos cómo el valor de las acciones se desploma, otros activos financieros serán recomendados y tomarán el relevo de nuevas subidas hasta que todo se vuelva a revelar como un simple espejismo.


ESFERA FINANCIERA vs ESFERA REAL

Como ya dijimos en la primera parte de este análisis, la formación de “burbujas” es un hecho conocido desde la famosa “crisis de los tulipanes”. Sin embargo, hay un factor que ha alimentado la tendencia estructural del ser humano en querer ver inversiones milagrosas. Como ya explicamos en una entrada anterior (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2011/10/rio-arriba-o-cual-es-el-origen-de.html), el fin de la convertibilidad dólar-oro en 1971 alimentó que la cantidad de dinero en circulación tendiera a aumentar en mayor medida que la producción de bienes y servicios.

Ello ha repercutido en que, al contrario de lo que el sentido común aconsejaría, la esfera financiera de las economías ha alcanzado una excesiva preponderancia en relación a la esfera real. Parece que el protagonismo de la vida económica lo deban tener los índices bursátiles, los tipos de interés y las actuaciones de los bancos centrales cuando, en realidad, deberían tenerlo el volumen de ocupación, el nivel de formación, la solidez de las estructuras empresariales, la calidad de las infraestructuras y de las redes energéticas y de transporte, la transparencia y flexibilidad de los mercados, la capacidad tecnológica, el espíritu emprendedor, la iniciativa individual y factores de similar índole.

Sin embargo, son los factores estrictamente financieros los que parecen tener la batuta que dirige la marcha de la economía y los que captan toda la atención. Y nos olvidamos de que son los factores reales los verdaderamente determinantes. Cuando, por ejemplo, España estaba en pleno proceso de incorporación a la Unión Monetaria Europea y tenía que cumplir con los objetivos de déficit impuestos por el Tratado de Maastricht, se puso de moda el llamado "método alemán" para la construcción de infraestructuras (http://www.capitalmadrid.com/2006/9/11/0000003330/el_metodo_aleman_y_la_financiacion_diferida_de_infraestructuras.html). Frente al sistema tradicional, en el que se iba pagando a la constructora responsable de la infraestructura a medida que la obra avanzaba, el gran cambio que introducía el nuevo sistema es que el pago se realizaba al final de la misma. Ello fue aplaudido como una importantísima innovación que permitía mantener el ritmo de creación de nuevas obras públicas a pesar de las apreturas presupuestarias. Y la cuestión es: aunque elegir entre un sistema u otro puede facilitar la realización de una inversión, ¿es lo verdaderamente importante? Se pague más pronto o más tarde, desde el mismo momento en que las máquinas se ponen a funcionar la Administración ya empieza a tener una obligación de pago que, por mucho que se dilate su realización efectiva, tiene que ser reconocida de inmediato. Lo auténticamente relevante es saber si la infraestructura a construir está bien diseñada, si es necesaria para el interés general y si va a tener un volumen de usuarios que justifique su puesta en marcha. De hecho, las facilidades que han surgido desde el sistema financiero han servido para que los Estados se endeuden con excesiva facilidad y tarden en llevar a cabo los ajustes que demostraban ser absolutamente necesarios.

En la esfera privada, también se ha producido un fenómeno por el que los elementos financieros parecen ser los ejes fundamentales de la actividad empresarial. Sólo a modo de ejemplo, las que antes eran llamadas Normas Internacionales de Contabilidad (http://es.wikipedia.org/wiki/Normas_Internacionales_de_Contabilidad) pasaron a ser denominadas por su organismo emisor, la IASB, como Normas Internacionales de Información Financiera (http://es.wikipedia.org/wiki/Normas_Internacionales_de_Informaci%C3%B3n_Financiera). Más allá del cambio de nombre (que no deja de tener una relevancia menor), ello no hace más que reflejar cómo se ha producido un cambio sustancial en la perspectiva de la gestión empresarial. Fijémonos, por ejemplo, en lo que está sucediendo actualmente en torno a la compañía de telecomunicaciones española ONO. En principio, la operadora británica Vodafone se interesó por la compra de dicha compañía. Sin embargo, la compañía de inversión norteamericana Liberty Global también se ha interesado en la adquisición de la misma (http://www.elmundo.es/economia/2014/01/28/52e808e122601d1d0f8b4580.html), de forma que han empezado a mantener contactos con los distintos fondos de capital riesgo que forman parte del accionariado que, a su vez, están intentando que la empresa salga a Bolsa. Ya es un elemento curioso que en las distintas informaciones se hable poco (o nada) de los distintos proyectos empresariales en que se fundamentan las diferentes opciones de compra o de salida a Bolsa (porque la cuestión fundamental es cómo son los diferentes proyectos). Sin embargo, lo verdaderamente chocante es que estas posibilidades han acabado provocando la caída en la cotización de Jazztel (http://www.elconfidencial.com/mercados/2014-01-27/la-posibilidad-de-que-vofadone-se-haga-con-ono-provoca-fuertes-caidas-en-jazztel_81144/). Dicha cotización ha estado subiendo porque se pensaba que Vodafone podría decantarse por la compra de esta última. Pero si, finalmente, Vodafone compra ONO, Jazztel perdería un comprador potencial, por lo que su valor en Bolsa ha descendido al calor de los rumores:



                                Fuente: www.elconfidencial.com

Observemos que, en todo el proceso, no se habla ni de la gestión de las compañías ni de los efectos que sobre las mismas tendrían las distintas opciones en caso de materializarse. Hablamos de acciones que suben de valor en función de expectativas que se han demostrado infundadas y de cambios de propiedad decididos en función de criterios puramente financieros. Todo ello, que no es, en ningún modo, una excepción en las últimas décadas, nos hace olvidar la verdad esencial: el valor de una empresa depende, al final, de cómo es gestionada y de los resultados que obtiene. Si su gestión es inadecuada y sus resultados son negativos, el precio de la acción acabará bajando. Y si su gestión es correcta y sus resultados son positivos, el precio de la acción acabará subiendo. Que los rumores, las posibilidades por materializar y concretar y las operaciones de ingeniería financiera puedan hacer subir artificialmente el precio de una acción es, en función de esa premisa, accesorio. Lo malo de todo ello es que, lo que es accesorio, puede ser "vendido" como fundamental y sirve para crear un clima en que muchos ahorradores e inversores entran en un juego en el que llevan todas las de perder.

Posiblemente, sin la comentada ruptura de la convertibilidad oro-dólar en 1971 y el proceso que ello desencadenó, la llamada industria financiera no hubiera podido alcanzar las dimensiones que, actualmente, ha llegado a tener a nivel mundial. Pero ello no tenía por qué ser una consecuencia inevitable. En nuestra próxima entrada, analizaremos qué dos elementos provocaron que el establecimiento de un patrón puramente fiduciario condujera al exorbitante peso de la esfera financiera en nuestras economías.