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domingo, 19 de octubre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (XI)







En la anterior entrada, comentamos cómo un sistema de tipos de cambio fijos y una mayor intervención de los gobiernos fueron notas características del paradigma keynesiano, el cual se desarrolló, aproximadamente, entre 1933 y 1981. Ambos rasgos no cabe considerarlos como independientes sino que, en realidad, el primero acabó alimentando el segundo de un modo que, normalmente, no suele explicarse. En un sistema de tipos de cambio fijos, la política monetaria carece de autonomía por lo que sólo la política fiscal se convierte en un instrumento eficaz para su utilización con fines expansivos. Por lo contrario, en un sistema de tipos de cambio variables, sólo la política monetaria tiene, en última instancia, la virtualidad de constituir un estímulo positivo.

Para comprender lo que acabamos de decir, hay que recurrir al modelo Mundell-Fleming, que explica bastante bien la eficacia de las distintas políticas en diferentes regímenes cambiarios.

domingo, 5 de octubre de 2014

SECTOR PÚBLICO: TEORÍA Y PRÁCTICA (X)





En la anterior entrada, vimos cómo la quiebra del paradigma liberal provocó la necesidad de crear un nuevo marco de política económica. De hecho, los principales rasgos del nuevo paradigma imperante, el keynesiano, fueron una respuesta clara a los problemas que se habían presentado con anterioridad. Adicionalmente, tras el final de la II Guerra Mundial, surgió una nueva dificultad, centrada en el desafío que suponía la existencia de la Unión Soviética, su conversión en gran potencia y la existencia, por ende, de un sistema alternativo al que suponía el de economía de mercado.